domingo, 23 de junio de 2013

En el mismísimo cielo

Millares de personas salieron a la calle para celebrar con el equipo el tercer ascenso de la Unión Deportiva Almería. Fue una noche inolvidable
S. GONZÁLEZ HUESO | IDEAL ALMERÍA

El equipo celebra su ascenso por las calles de la ciudad :: J. J. MULLOR

Almería fue una fiesta. El equipo de la ciudad ascendió tras un partido que tardará muchos años en salir de la memoria de los aficionados, si es que alguna vez esto ocurre. Varios miles de personas embargadas por una emoción que necesita ser compartida abarrotaron el centro de la capital, la plaza de La Velas, parte de la Rambla y el Paseo de Almería.
Abuelos, padres, hijos o nietos, todos las generaciones unidas y disfrutando de un hecho irrepetible. Cánticos a garganta rota que han convertido al corazón de la ciudad en un verdadero hervidero de color rojiblanco.
Tras dejar atrás el Paseo de Almería el autobús descubierto que transportaba al equipo dobló la esquina y por fin apareció el tan ansiado morro que alumbraba a los héroes del tercer ascenso. Los aficionados que llevaban desde el pitido final congregados en la Plaza de las Velas ya veían a los Soriano, Corona, Esteban o Charles. Entonces la gente se volvió loca. Las bengalas tiñeron de rojo la noche almeriense y el tremor de las banderas hizo que el escudo de la UDA compitiese con la luna por un lugar donde ver mejor la llegada de la escuadra victoriosa.
A la altura de las Velas, el autobús se detuvo entre gritos de "Adiós a segunda adiós". Entonces y bajo la batuta del improvisado maestro de ceremonias, Verza, se amplificaron los vítores de la afición y la noche se torno en jolgorio, orgullo y excitación. Más todavía. Ante la presencia del equipo los aficionados empezaron a compartir su devoción por algunos de ellos en forma de grito al unísono. Así, Esteban, que paró un penalti en la ida, broche de excepción a una temporada genial, fue uno de los nombres más vitoreados. También Charles, cuyo nombre iba indisociablemente unido al de pichichi. Ortiz, el legendario capitán también tuvo su cuota. ¡Y qué cuota!.
Discursos aparte, el autobús enfiló Canónigo Molina Alonso y se perdió por un horizonte cuya dirección no era otra que el mismísimo cielo.
En el mismísimo cielo - Unión Deportiva Almería S.A.D.

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