La portería del Almería se achica
El equipo indálico reduce la precisión rival y suma tres porterías a cero tras seis jornadas con estadística defensiva
Defender es una misión de todos, desde el delantero hasta el último central. (A. Lof)
Juanjo Aguilera
Almería. 23/09/2026
En este inicio de temporada se aprecia que la portería de la UD Almería empieza a parecer más pequeña para los rivales. Esta sensación no se debe a que hayan dejado de encontrar el camino hacia ella, ni porque el equipo de García Pimienta haya levantado un muro infranqueable alrededor de Andrés Fernández, sino porque los disparos que consiguen fabricar los 'enemigos' indálicos están llegando con mucha menos frecuencia entre los tres palos. El dato aparece escondido detrás de una estadística mucho más vistosa, la de los tiros totales, pero adquiere una dimensión diferente cuando se separan ambas cifras. En seis jornadas, los adversarios del Almería han rematado 77 veces y únicamente 15 lanzamientos han terminado entre los tres palos. Es decir, apenas el 19,5% de los intentos ha encontrado portería, mientras el 80,5% restante se ha marchado fuera de ese marco.
La fotografía se completa con otro dato que empieza a tener peso propio. El Almería ha terminado tres de sus seis partidos con la portería a cero. Ocurrió ante el Eldense, en Córdoba y frente al Celta Fortuna. La mitad de los encuentros disputados acabó sin goles en contra, pero el estudio permite mirar todavía más lejos del resultado. El Córdoba necesitó veinte disparos para colocar cuatro entre los tres palos. El Celta Fortuna realizó doce y solamente uno encontró portería, aunque terminó en el poste. El Cádiz disparó cinco veces y sólo una fue entre los tres palos –el segundo gol cadista no fue un disparo sino un gol en propia puerta–, mientras Tenerife y Sabadell necesitaron quince y catorce intentos respectivamente para colocar dos y cuatro remates a portería. El volumen existe, pero el peligro efectivo aparece mucho más reducido.
La distancia
La primera lectura nace de una diferencia que suele quedar oculta cuando se mira únicamente la cifra de disparos. El Almería ha permitido 77 lanzamientos en seis jornadas, una media de 12,83 por encuentro. Sobre el papel, ese número podría dibujar una defensa sometida a un volumen considerable de finalizaciones. Sin embargo, sólo 15 de esos 77 tiros terminaron entre los tres palos. La media baja hasta 2,5 remates a portería por partido. Entre ambas cifras existe una distancia suficientemente amplia como para convertirla en una de las estadísticas más interesantes del arranque rojiblanco.
El cálculo es bien sencillo y revela la dimensión del fenómeno. Los 15 disparos entre palos representan el 19,48% de los 77 intentos totales. Los otros 62 lanzamientos equivalen al 80,52%. En términos prácticos, cuatro de cada cinco tiros realizados por los seis rivales a los que se ha enfrentado la UD Almería no terminaron dirigidos hacia la portería defendida por Andrés Fernández. La citada estadística no permite afirmar que esos 62 lanzamientos fueran irrelevantes ni conocer su grado exacto de peligrosidad, porque para eso serían necesarias otras variables. Sí permite establecer algo concreto y es que la mayoría de los disparos concedidos por el equipo indálico no obligó al guardameta a intervenir.
Tres cerrojos
Las tres porterías a cero de la UDA adquieren otra dimensión cuando se colocan dentro de esa fotografía. No aparecen como tres actuaciones aisladas del portero, sino dentro de un conjunto de números que muestra una producción rival bastante contenida en cuanto a precisión. El Eldense terminó con tres disparos entre los tres palos de once intentos. El Córdoba llegó hasta cuatro sobre veinte. Y el Celta Fortuna se quedó en uno sobre doce. Los tres encuentros terminaron sin goles del adversario, lo que hace que la cifra de 'renta' sea de +6, en contraste con los 10 goles marcados. El año pasado, después de seis jornadas, la UDA había marcado dos goles más, pero había visto el balón en su portería en trece ocasiones, con sólo una portería a cero, cosechada en la segunda jornada en el Reino de León frente a la Cultural y Deportiva Leonesa.
La comparación de lo que va de la presente temporada con los otros tres partidos también resulta reveladora. El Cádiz realizó cinco disparos y uno fue entre los tres palos. El Tenerife disparó quince veces y sólo dos encontraron portería. El Sabadell consiguió cuatro remates entre los tres palos después de catorce intentos. En los tres casos hubo gol encajado –los dos frente al equipo amarillo con sólo un lanmiento y uno en el Heliodoro Rodríguez López y otro en la Nova Creu Alta–, aunque la cantidad de disparos dirigidos a portería siguió siendo relativamente baja. La diferencia está, por tanto, en que una sola acción bien dirigida puede cambiar un partido incluso cuando el rival no acumula un gran número de remates a portería.
Ahí reside buena parte del valor de la estadística. Una portería a cero no significa que el adversario no haya atacado. Tampoco significa que la UD Almería haya impedido todas sus finalizaciones. Lo que muestra este estudio es algo más concreto y menos aparatoso, los rivales están consiguiendo disparar, pero encuentran dificultades para colocar sus lanzamientos dentro del marco defendido por Andrés Fernández, en estrecha colaboración con el trabajo solidario del resto del equipo, tal y como quedó demostrado en el partido del pasado domingo frente al Celta Fortuna.
El engaño
El partido de Córdoba representa perfectamente la diferencia entre volumen y precisión. El conjunto cordobés alcanzó los veinte disparos, la cifra más elevada de los seis encuentros analizados, pero únicamente cuatro fueron entre los tres palos. El Celta Fortuna ofrece el extremo contrario. Doce intentos desembocaron en un solo remate a portería. El número bruto se reduce en cinco disparos, pero la precisión cae todavía más, desde el 20% del Córdoba hasta el 8,33% del filial celeste.
El porcentaje permite comparar partidos que, vistos únicamente desde el número de tiros, parecen muy diferentes. El Córdoba dirigió a portería cuatro de sus veinte intentos, exactamente un 20%. El Celta Fortuna colocó uno de doce, un 8,33%. Cádiz alcanzó el 20% con uno de cinco. Sabadell llegó al 28,57% con cuatro de catorce. Tenerife se quedó en el 13,33%con dos de quince y Eldense alcanzó el 27,27% con tres de once. El promedio conjunto queda en el 19,48%.
La diferencia entre los partidos también evita una conclusión demasiado simple. El Almería no está reduciendo de forma uniforme el número de tiros rivales. Lo que aparece con mayor claridad es la distancia entre los lanzamientos totales y aquellos que realmente encuentran portería. Es una distinción importante porque permite observar el comportamiento defensivo desde un ángulo distinto al habitual.
El poste
El Celta Fortuna dejó la imagen más llamativa de este estudio. Doce disparos y únicamente uno entre los tres palos. Ese único lanzamiento terminó además estrellándose en el travesaño. Es decir, la estadística registra un remate dirigido hacia la portería, pero el balón no terminó dentro de ella. El resultado fue una nueva portería a cero para el Almería y un ejemplo perfecto de cómo el dato de los tiros a puerta necesita siempre el complemento del resultado y del contexto.
El Córdoba también ofrece una lectura significativa. Sus veinte disparos constituyen la mayor producción ofensiva de los seis rivales analizados, pero cuatro fueron entre los tres palos. La diferencia entre ambas cifras vuelve a colocar sobre la mesa la misma pregunta, qué significa realmente permitir veinte tiros si solamente cuatro encuentran portería. El estudio no responde por sí solo a la calidad de esas ocasiones, pero sí demuestra que el volumen de finalizaciones no coincide necesariamente con el volumen de peligro.
La estadística tampoco debe utilizarse para atribuir todo el mérito a la defensa o al guardameta. Un remate fuera puede responder a una mala decisión del atacante, a la presión de un defensor, a una posición incómoda o a muchos otros factores que este registro no recoge. Por eso la lectura más rigurosa debe quedarse en lo que realmente demuestra el documento, el Almería está recibiendo muchos más disparos de los que permite entre los tres palos.
El patrón
La secuencia empieza a adquirir interés porque tres de las seis jornadas terminaron con la portería rojiblanca intacta. No son tres partidos consecutivos y tampoco existe base suficiente para presentar el dato como una tendencia definitiva. La muestra es todavía pequeña. Pero sí hay un patrón estadístico reconocible que merece ser observado en las próximas jornadas.
La cifra global resulta especialmente limpia. 77 disparos recibidos, 15 entre los tres palos y tres porterías a cero. Si se divide el total de lanzamientos entre seis partidos, aparecen 12,83 tiros rivales por encuentro. Si se dividen los remates entre los tres palos entre esas mismas seis jornadas, aparecen 2,5 por partido. Y si se relacionan ambos datos, el resultado es un 19,48% de precisión rival hacia la portería.
Esa cifra es probablemente el número que mejor resume el estudio. El Almería no necesita impedir todos los disparos para proteger su portería. Está consiguiendo que una parte considerable de los lanzamientos rivales termine fuera del marco. La diferencia entre permitir un tiro y permitir un tiro a portería puede parecer pequeña en una estadística convencional, pero adquiere otra dimensión cuando se acumula durante los seis partidos celebrados.
La prueba
El verdadero interés del dato estará en su continuidad. Seis jornadas permiten detectar una señal, pero todavía no permiten convertirla en una identidad definitiva. Si el porcentaje de disparos rivales entre los tres palos continúa en torno a estas cifras durante una muestra mayor, la estadística ganará peso y permitirá hablar de una característica más estable del equipo.
Por ahora, los números dejan una fotografía bastante precisa. El Almería ha recibido 77 disparos, pero sólo 15 han encontrado los tres palos. Ha permitido una media de 12,83 lanzamientos por encuentro y apenas 2,5 remates a portería. Tres de sus seis partidos han terminado sin encajar. Y en el último, frente al Celta Fortuna, doce disparos visitantes se redujeron a uno entre los tres palos, con el poste como destino final.
La portería no se ha hecho más grande. Los rivales tampoco han dejado de disparar. Lo que está cambiando es el camino que lleva desde el ataque hasta ella. Los números dicen que, después de seis jornadas, cuatro de cada cinco disparos rivales no están encontrando los tres palos. Ese es el dato que convierte tres porterías a cero en algo más que una simple colección de marcadores.