UD ALMERÍA | EL ACTA DE VIVANCOS
Resulta frustrante perder un encuentro tan importante sin haber expuesto las mejores armas de principio, cuando más se necesitaban
Joan Francesc Ferrer Sicilia 'Rubi' y Pablo Hernández se saludan antes del inicio del Castellón-Almería. / D.A.
Ramón Gómez-Vivancos García
04 de abril 2026
Rubi es un experto en deshacer lo que construye. Y no es la primera vez. La temporada pasada, cuando todo iba sobre ruedas con esa extensa racha de líder imbatido, comenzó con sus experimentos en Albacete y a partir de ahí su equipo se descentró, hasta el punto de dilapidar toda la ventaja que le llevó a ser campeón de invierno. En esta temporada, esperemos que no se repita algo similar, pero por desgracia ya puso Rubi de su parte en meses anteriores y ante el Castellón remató su típica faena particular.
En una semana de tres partidos había que hacer alguna rotación, de eso no cabe duda, pero lo más importante era saber cómo hacerlo. Resulta que la UDA se enfrentaba a un rival directo como el Castellón en mitad de la semana, más o menos, porque este importante choque en el SkyFi Castalia estaba más cercano al próximo encuentro en casa frente al Leganés que al disputado ante la Real B, por lo que se supone que los jugadores estarían más descansados ante los castellonenses.
El preparador rojiblanco ordena a su equipo en el choque en Castalia. / D.A.
Pues no se le ocurrió otra cosa a Rubi que rotar a su actual jugador franquicia, De la Fuente, justo en el partido donde te juegas más de tres puntos, por ser el Castellón un rival directo con el average particular en juego. ¿No habría sido mejor rotar en casa, más arropados, frente al Leganés que compite por otros objetivos? El caso es hacer las cosas al revés, con el agravante de apostar por tres centrales (cosa que de inicio no me pareció mal) con lo que la línea ofensiva necesitaba a un delantero como De la Fuente para amortiguar la falta de un efectivo en ataque.
De paso, no se hubiese corrido el riesgo de desactivar a Arribas, que solo le cuesta más, pero con el concurso de De la Fuente gana muchos enteros. Todo ello contribuyó a que desapareciera rastro alguno en la UDA en forma de presión y elaboración ofensiva, con la ventaja que conlleva en esta categoría que un rival se adelante en el marcador. Luego, cuando Rubi pretendió rectificar, la dinámica de un encuentro como foráneo entre dos conjuntos igualados en las primeras posiciones de la tabla, dictó sentencia, amén del grosero error de Baptistao que pudo empatar si no llega a colocarse, como si fuera un principiante, un balón que debió chutar conforme llegaba.
Las palabras del técnico, en el punto de mira
Y como preludio de todo este desaguisado deportivo descrito y perpetrado por Rubi, tuvimos que soportar sus declaraciones prepartido en tono conformista acerca de contar con la vía del playoff, algo que todos sabemos pero que mentalmente hace un flaco favor a sus jugadores. Ni siquiera tras el choque estuvo Rubi acertado en sus manifestaciones.
Comentó el entrenador catalán que erró en sus decisiones durante la segunda mitad, pero la realidad es que se equivocó desde el comienzo, otorgándole al contrario más chance de ganarle a la UDA el partido y el gol average, como así fue. Resulta frustrante perder un encuentro tan importante sin haber expuesto las mejores armas de principio, cuando más se necesitaban, pero por desgracia estamos demasiado acostumbrados a que Rubi nos intente hacer comulgar deportivamente con ruedas de molino.
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