UD ALMERÍA | REUS DEPORTIVO
Que viene el lobo, que viene el lobo
Por cuarto año consecutivo, dos en Primera y dos en Segunda, la última jornada será a vida o muerte. El Mediterráneo prácticamente se llenará
Que viene el lobo, que viene el lobo
PABLO LAYNEZ 10 Junio, 2017
Conocen de sobra la historieta infantil sobre la que versa este titular. Quizás a quien había que explicársela bien es a los jugadores de la Unión Deportiva Almería, que llevan tiempo riéndose sobre la fiereza del lobo. Y éste, que simboliza a la Segunda División B, es sanguinario y despiadado. Hace unas semanas, el can le había perdido la pista a los rojiblancos, no hallaba su rastro. Sin embargo, el exceso de confianza y las ganar de perderse por el camino, han puesto a los de Ramis como uno de los cuatro posibles equipos a ser comidos a final de temporada.
Ver para creer. Sobre todo después de tres años en los que el Almería llega a la última jornada jugándose la salvación. En Primera tenía era hasta exitosa esta situación, puesto que el presupuesto rojiblanco no daba para más. Pero en Segunda es un grave fracaso achacable tanto a la planificación deportiva como al trabajo pésimo de una plantilla que seguirá y seguirá tropezando una y mil veces con la misma piedra, por grande y dura que sea. Sólo queda confiar que el trapiés sea leve y el Almería sea capaz de seguir erguido después del choque de esta tarde frente al Reus.
Raúl Lozano, secretario técnico, dijo ayer que hace unos meses, después de la derrota ante el UCAM que acabó con la maltrecha etapa de Soriano, hubieran firmado llegar a esta jornada dependiendo de sí mismos. Razón no le falta, pero no hay que esconder que después de la buena reacción que tuvo el equipo con Ramis, se han dejado llevar cuando más sencilla estaba la cosa. Y eso es muy peligroso, puesto que en la última jornada hay muchos intereses en juegos y los nervios atenazan hasta al más veterano. El propio Lozano lo sabe, puesto que ya se vio con el agua al cuello cuando era jugador en más de una ocasión. A diferencia de ahora, aquel Almería de bajo presupuesto sí tenía como único objetivo lograr la salvación.
Ganarle al Reus con un Estadio de los Juegos Mediterráneos a rebosar tampoco es ninguna proeza. Por mucha revelación que sean los catalanes y por pocos goles que encajen, uno por uno tiene mejores jugadores el Almería. Tampoco hay que volverse locos, los de González firmaron la permanencia hace escasamente dos jornadas. A eso hay que agarrarse y para hacerlo, el equipo tiene que dar motivos. Los comienzos de los últimos encuentros fueron lamentables, sin la actitud necesaria y sólo a verlas venir. Se ganó a Numancia y Mirandés, cierto, pero con tan pocos méritos contraídos, que de seguir exactamente igual, el Reus puede jugar a sus anchas y dar un disgusto histórico a la sufridísima parroquia rojiblanca.
Precisamente es por ella, única y exclusivamente por ella, por la que los jugadores deben recuperar la dignidad perdida en Getage y tratar de arreglar todo el desperfecto ocasionado. La afición volverá a dar ejemplo. Aunque tiene motivos de sobra para no acudir, para silbar o para no animar, prácticamente llenará el graderío del Estadio de los Juegos Mediterráneos, como si de un ascenso se tratara. Ellos sí que se han dejado la piel en el campo, sufriendo por todos los campos de España y soportando auténticos escarnios. Confían en que por fin se acabe con el sufrimiento y se viva el primer día de tranquilidad absoluta después de cuarenta y dos jornadas a cual más infernal y vergonzosa. Da igual el once de Ramis, da igual el once del Reus, da igual (relativamente) lo que ocurra en otros campos. Hoy sólo vale ganar por y para la Almería futbolera.
Que viene el lobo, que viene el lobo
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