
Quique González celebra un gol esta temporada. (FOTO: Diego Carmona - VAVEL)
La libertad de Quique
13/04/17. Alejandro Asensio
Han conectado. Uche, Ramis y Quique parecen tener una simbiosis que se manifiesta en el campo y beneficia a unos y otros. Que Quique González no es un nueve es algo de lo que se viene hablando desde hace tiempo. A pesar de ello, el vallisoletano es el eje ofensivo sobre el que gira el equipo almeriense. Sus goles salvaron de la quema al Almería el pasado curso y lo han mantenido vivo en este.
Quique tiene gol, verticalidad y velocidad, pero no es un futbolista capaz de aguantar la pelota en los últimos metros o de darte la solución de juego de espaldas a la portería contraria que tanto beneficia a la segunda línea. Uche, por el contrario, sí. Y ahí es donde radica la libertad del primero.
Ramis lo ha conseguido. La aparición del nigeriano en ataque ha dado la posibilidad a Quique de moverse con libertad en el enganche, de caer a una banda u otra y de olvidarse de la necesidad de dedicarse a la brega con los zagueros para ocuparse exclusivamente de dar dinamismo y movilidad a la ofensiva de los suyos. Ahí tiene parte de culpa el entrenador tarraconense.
Quique es ahora un hombre libre. Un segundo delantero. Un ratón de área que hace fuertes sus principales virtudes; las diagonales y la llegada por sorpresa. Además, ahora se está destapando como un fenomenal rematador de cabeza, lo que contrasta con sus 175 centímetros de longitud. Empezó dubitativamente la temporada cuando encontró una numerosa competencia y un técnico, Soriano, que no se atrevía a ponerlo ante la posibilidad de que abandonase el club para jugar en Primera. Finalmente, con trabajo y constancia, ingredientes añadidos al mejor de los antídotos; el gol, consiguió hacerse de forma incuestionable con la titularidad.
Un equipo es un conjunto de personas que se coordinan entre sí para lograr un objetivo común. El Almería tiene una gran plantilla, pero no ha sido hasta ahora cuando ha demostrado saber sumar en conjunto, ser capaz de remar en la misma dirección y de forma ordenada, de demostrar ser un equipo. No ha sido hasta ahora cuando la suma de roles y esfuerzos ha comenzado a dar resultados palpables, esperanzadores. No sé qué pasará. No sé si el equipo se salvará. En cualquier caso, el primer paso está dado, las funciones definidas y la esperanza, que se fue a por tabaco, retornada. Para mí, ya es algo. O mucho.
La libertad de Quique | Diario UDA
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