jueves, 3 de diciembre de 2015

Pozo toca a la puerta (1-3)

COPA DEL REY: ALMERÍA-CELTA · LA CRÓNICA
El Almería entró dormido al partido y a los 35 minutos ya perdía por 0-2 con dos picotazos de Iago Aspas. Pozo saca a relucir su calidad en el 1-2 
Puertas y Fatau acaban tocados.
PACO GREGORIO | ALMERÍA 03.12.2015


Foto: Javier Alonso

Cuarenta minutos tardó en meterse la UD Almería en la eliminatoria. Para entonces, el Celta ya mandaba con comodidad en el marcador gracias a la conexión Hernández-Aspas, asistente y materializador de los dos tantos del conjunto olívico en la primera mitad. Saltaron los locales adormilados, haciendo caso omiso del mensaje lanzado por su técnico en el sentido de comprobar el nivel real de los menos habituales (otrora llamados suplentes) y si eran capaces de reivindicarse para la Liga.

Si hubiera que evaluarlos por su actitud hasta el minuto 40 pocos aprobarían el examen. Un Celta con mezcla de titulares y suplentes se adueñó pronto del balón ante la pasividad de la zona de contención unionista, sobrepasada en todo momento por la calidad del centro del campo céltico, con un Tucu Hernández pletórico que fue el motor de su equipo.

Mientras la dupla Fatau-Puertas le tomaba las medidas al campo, Iago Aspas empezaba a hacer de las suyas con un remate en el segundo palo a centro de Señé que salía desviado por poco. Era el aviso de la obra de arte que iba a firmar al cuarto de hora de juego, controlando en carrera con la diestra una asistencia precisa del Tucu y sacando el cañón con la zurda para batir a Julián desde la frontal tras golpear el larguero con violencia.

El Almería perdía la batalla en la parte de creación y el Celta se sentía cada vez más cómodo. Tanto es así que Madinda pudo ampliar diferencias con una falta directa desde la frontal que se fue alta por poco o con el posterior disparo de Señé con rosca buscando la escuadra.

Sin rastro de la capacidad ofensiva local, el Celta ponía tierra de por medio gracias de nuevo a un buen pase del Tucu que Aspas no perdonaba picando el balón ante la salida de Julián por la banda que en teoría tapaba Dubarbier. No fue hasta el segundo aguijonazo cuando el Almería espabiló un poco. Primero con un disparo alto de Eldin y acto seguido con el tanto de Pozo, mezcla de pillería y buena definición.

El malagueño interceptó un pase atrás de Cabral -de esos que no se le permiten ni a los niños en parvularios-, encaró a Rubén Blanco, lo dribló esquinándose un poco y mandó el balón a la red con la zurda mientras dos zagueros vigueses intentaban tapar portería. El gol animó a los almerienses, que un minuto después rozaron el empate con una acción individual de Puertas en la frontal, culminada con un disparo con la zurda que obligaba a Rubén a meter la manopla bien abajo para desviar.

Las opciones de igualada se esfumaron al poco de reanudarse el encuentro cuando Gil Manzano hizo la vista gorda ante un claro penalti de Planas sobre Eldin pese a cometerse delante de sus narices.

El Celta no bajó ni el ritmo ni la guardia y poco a poco fue buscando el tanto que le permitiera volver a Vigo con la elimnatoria solventada. No consiguió firmar un triplete Aspas al cabecear alto un buen centro de Madinda y sería su sustituto, el sueco Guidetti, quien dejaba todo visto para sentencia.

Hugo Mallo, otro recién ingresado, metió un balón aéreo a la espalda de los centrales para conectar con Drazic, cuyo disparo lo sacó de forma meritoria Julián, pero al rechazo iba a estar atento Guidetti para culminar el 1-3. Puertas ya se había retirado con un tirón muscular y Fatau acabó tocado. Justo lo que no quería Carrillo...
Pozo toca a la puerta (1-3)

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