Golpeo para gol de Pozo con los dos defensas del Celta intentando llegar al balón, que acabó por entrar (Foto: JL Matarín)
Otro aire arriba dentro de la notoria inferioridad con el rival. Muy plano casi siempre, sin esquema ni ideas claras pero con individualidades bien definidas en las botas de Eldin y Pozo. Con ambos se sabe que algo puede pasar cuando tienen el balón en los pies, y con Cristian Herrera se asegura del desgaste de la defensa contraria. Además, el dibujo de un solo mediocentro defensivo, Fatau, propiciaba dos enganches con Soriano y Antonio Puertas.
Así se plantó el Almería ante el Celta de Vigo, que a medio gas cobró distancia en el minuto 15 y la amplió en el 34 por medio del mismo jugador. Iago Aspas estaba on fire, con más revoluciones que nadie, aprovechando para reivindicarse ante Berizzo. Avisó en el minuto 4 sólo en el segundo palo sin enganchar bien un centro de Señé, por el mismo sitio, por la izquierda, por el que haría el segundo picando sobre Julián Cuesta con muchos defensas en la jugada pero encontrando el agujero.
Antes se sacó un golazo de bandera con control orientado con la derecha y empalme con la izquierda sacando un obús contra la parte posterior del larguero de Julián Cuesta para meter el primero. Madinda tiró una gran falta en el minuto 27 que rozó el palo por el exterior, y el propio Aspas tuvo otra en el 31 que no supo concretar. Por parte del Almería, Pozo chutó muy mal en el minuto 11 y Eldin probó en dos ocasiones.
En la primera tiró a las manos de un Rubén bien colocado, y en la segunda vio el cuero pasar tenso por encima del larguero. No había mucho desgaste celtiña y sí mucha facilidad para ir dominando de un modo claro en el marcador, pero fruto de esa relajación Cabral cedió a su portero sin mirar y percatarse de que Pozo se había quedado enganchado. El chico Cola Cao agradeció el regalo y marcó regateando al meta.
Animó el tanto, en el 44, a Antonio Puertas, un futbolista al que le cuesta entrar en el partido o sentirse bien pero que cuando destapa el tarro tiene esencias de sobra. Así, en la última jugada antes del descanso se sacó una buena acción en la frontal que culminó con un disparo que se marchó fuera por poco y con cierta incertidumbre. No era para tirar cohetes, pero el juego directo no lo fue todo para los rojiblancos.
El descanso no pareció producirse, porque el tono insuflado por el gol siguió haciendo efecto en el Almería y comenzaron a verse entre si los hombres de arriba. Eldin buscó una pared con Soriano y tras soltar el balón fue derribado en un penalti claro que no vio Gil Manzano ni su auxiliar, eso nada más comenzar. No se tiró a puerta, pero se tuvo sensación de generar peligro en los primeros diez minutos. Otra mejoría, pero eso sí, la primera que tuvo el Celta avisó de su contundencia a través de Iago Aspas, que remató de cabeza en carrera ligeramente alto como puerta a un mayor control de balón y de partido de su equipo.
No se logra el equilibrio, ya que si se mejora la cara de la ambición se empeora la de la contención. Si a los vigueses le hubiese hecho falta apretar más en el ataque, casi seguro que habrían fabricado más goles, pero se conformó con frenar en seco la alegría atacante rojiblanca. Como no, cabe recordar que es de un nivel muy superior a lo que se ha venido midiendo a los rojiblancos. Como despedida de la triangulación Soriano y Eldin se vieron por última vez. El maño habilitó a la derecha para otro chut seco y duro del bosnio, ligeramente alto.
El capitán fue sustituido en el 59 para darle minutos a Montoro. Se entró en una fase de poco que contar, con el Celta sin prisa ninguna manejando bien el tiempo del partido y el Almería descubriéndose a si mismo al estar desconocido pisando tanto terreno contrario. Otra vez no se generaba peligro, pero sí que las sensaciones eran al menos diferentes. Se lesionó Antonio Puerta y entró Joaquín, y Adri por Dubarbier.
Pero el Celta tiene calidad más que contrastada, y cuando vio la ocasión sentenció el partido y la eliminatoria con un pase a la espalda de la frágil defensa con control de espuela de Drazic para encarar a un gran Julián. El meta despejó el disparo a bocajarro a un costado, pero fue rápido para remachar el rechace Guidetti. Se acabó el primer acto de los dieciseisavos de la Copa del Rey haciendo honor a lo que está siendo el torneo.
UD Almería: Julián Cuesta; Antonio Marín, Cuéllar, Michel Zabaco, Dubarbier (Adri Castellano, min. 69); Fatau; Puertas (Joaquín Hernández, min. 70), Soriano (Montoro, min. 59); Eldin, Cristian Herrera, Pozo
RC Celta de Vigo: Rubén; Wass (Hugo Mallo, min. 72), Jonny, Cabral, Planas; Madinda (Bongonda, min. 75), Pablo Hernández, Borja Fernández; Señé, Iago Aspas (Guidetti, min. 63), Drazic.
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró cartulina amarilla a Cuéllar (min. 26) y a Fatau (min. 41) por parte del Almería, y a Iago Aspas (min. 6) por parte del Celta.
Gol: 0-1, min. 15: Iago Aspas; 0-2, min. 34: Iago Aspas; 1-2, min. 43: Pozo; 1-3, min. 74: Guidetti.
Incidencias: Partido correspondiente a la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos ante 3.798 espectadores.
El medio gas celtiña es suficiente para sentenciar la eliminatoria GO Deporte
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