lunes, 6 de julio de 2015

Antonio Ríos: "El presidente nunca me perdonó que operase a Fran Vélez"

DR. ANTONIO RÍOS. EX JEFE DE LOS SERVICIOS MÉDICOS DE LA UD ALMERÍA
"El presidente nunca me perdonó que operase a Fran Vélez"
El no poder elegir a su equipo de trabajo, no estar en el día a día y una oferta "pobre" le obligan a no continuar la próxima temporada al frente de los servicios médicos del club
TITO SÁNCHEZ NÚÑEZ | DIARIO DE ALMERÍA


El doctor Antonio Ríos tomó este viernes la decisión de no renovar su contrato como jefe de los servicios médicos de la UD Almería.

SALE de la Unión Deportiva Almería por la puerta de atrás, como ya hicieron antes emblemas del club como Francisco u Ortiz Bernal o más recientemente los técnicos de la cantera. El Doctor Antonio Ríos Luna anunciaba este viernes que no iba a renovar como jefe de los servicios médicos del club, cargo que ha desempeñado en las últimas dos temporadas. Una decisión que ya venía rondándole la cabeza desde el final de temporada pero que se ha precipitado con una serie de factores y, sobre todo, una oferta, dice, irrisoria.

-¿Dejar el Almería ha sido una decisión difícil?

-Ha sido una decisión difícil pero una decisión meditada. Después del palo del descenso a Segunda lo había hablado en casa. Mi mujer no quería que siguiera y mis hijas no querían que siguiera. Pero uno tiene un vínculo muy emocional con la gente, con gente con la que has pasado mucho tiempo y siempre queda. Ya el ambiente que hubo a final de temporada no me gustó mucho. Esperaba algo más de algún otro compañero que tenía y dudé. Y ya cuando se han empezado a precipitar las cosas, que veía que la pretemporada empezaba y llamaban a todo el mundo y todo el mundo renovaba y a mí no me llamaban ya veía que algo pasaba. Cuando llegó la oferta, era inaceptable. Tampoco continuaba Quique (Enrique Portaz), que es la persona que ha recuperado de lesiones muy gordas a jugadores como Rubén o Fran y yo no tenía a un escudero en el que apoyarme. Si ya no tienes al 50% de tu equipo y no te consultan para las contrataciones y para planificar, ya no tenía nada que hacer. Yo no soy un poneinyecciones, me tomo muy en serio lo que hago. Poner tiritas y vendas a mí no me va. Como no se me respetó en ese sentido y además la oferta era muy pobre, me voy a mi casa.

-¿La oferta fue lo que supuso la ruptura definitiva?

-La ruptura se produce porque yo me desvinculaba del día a día, que lo llevaría Marcelo Bronzini, que es médico general, y yo iba a estar de consultor, es decir, cuando hubiera alguna lesión gorda o alguna decisión que tomar de forma relevante, era yo el que tenía que entrar en escena. Me bajaban mucho mi aportación económica pero me regalaban tiempo. Inicialmente lo pensé y me venía bien el tiempo, pero luego me di cuenta de que la capacidad de solventar situaciones graves que tiene la persona que se queda de responsable en el día a día es menor a la mía, por no decir pobre, y la consulta iba a ser un festival. Iba a ser un continuo apagar fuegos, sus errores los iba a tener que solucionar yo y si no se iban a convertir en los míos y no lo vi. Aparte de no poder contar con Quique, que era mi mano derecha.

-Cuando anunció en redes sociales que no seguiría, hablaba de falta de sintonía. ¿Con el presidente o con los compañeros?

-Con los compañeros. Con el presidente no tengo ninguna sintonía. Desde que operé a Fran Vélez ni me habla. Para el presidente yo era invisible. Han sido dos años en los que gracias a Quique hemos podido sacar el trabajo adelante, pero también nos hemos encontrado con muchas zancadillas. Hay personas en el club que están muy asentadas, con una mentalidad muy diferente a la mía. Yo soy muy proactivo y me gusta innovar, y todo eso se ve como una amenaza. El día a día se hace muy cuesta arriba cuando a la espalda de uno se cuestionan las cosas. Mi compañero tampoco estaba a la altura; lo elegí yo pero me equivoqué, le falta formación. No me solucionaba prácticamente nada y el trabajo se multiplicaba por diez. Yo necesitaba una extensión cuando yo no estuviera y no la tenía ni por parte de los fisioterapeutas ni por parte de mi compañero. Esa es la falta de sintonía.

-¿Cómo ha sido su relación con Sergi?

-Mi relación con Sergi ha sido una relación profesional. Sergi no es mi amigo ni me iría a cenar con él. Sergi es una persona fría, es muy diferente a Francisco o a JIM, que son más cercanos. Sergi es más distante; técnicamente y tácticamente sabe mucho, pero yo si fuera futbolista me gustaría que fuera de otra manera. Yo he conocido a cinco entrenadores y es el más frío de todos, no digo que sea el menos preparado. Si fuera algo más empático sería mucho mejor entrenador, igual con el paso de los años se da cuenta de la importancia de la psicología en el rendimiento.

-¿Mejor con los jugadores?

-Sí, por eso las dudas hasta última hora. Con ellos ya no solo la relación es profesional, sino que tengo relación personal de amistad con ellos, con gente como Trujillo, Verza, Julián, Fran Vélez o Dubarbier. A algunos los he operado y he estado con ellos en el hospital, les he solucionado problemas y he convivido con ellos cuando han estado mal. Tengo muy buena relación con todos y es lo que más voy a echar de menos.

-¿Cómo se han tomado ellos su decisión de no seguir?

-Con los que he hablado, regular. Lo entienden y lo respetan, y cuando les he explicado mis motivos me dicen que he hecho bien en no seguir y que el club no se lo merecía, porque el club no cuida a las personas. Si el activo más importante de un club, un hospital o una ferretería son las personas y eso no se cuida, eso está condenado al fracaso, y en mi opinión este club no cuida a las personas. No lo digo por mí. Lo digo por Cintas, por Ortega, por Maikel, Luis del área metodológica, Quique, Francisco, José Ortiz...

-¿Intentaron convencerle?

-Lo han entendido porque saben que la decisión es firme, pero sí he recibido un buen número de mensajes de apoyo, tanto de la gente que sube del filial como de pesos pesados del vestuario. Cualquier cosa que necesiten saben que me van a tener, tanto profesional como personalmente, porque hemos vivido una permanencia en Primera, que une mucho, y hemos vivido un descenso, que también une mucho. Cuando la cosa se pone fea es cuando realmente sale de qué está hecho cada uno y cualquiera en el vestuario sabe que mis puertas están abiertas.

-¿Con qué momentos se queda de estos dos años?

-Me quedo con muchos. La salida del túnel de vestuarios en el Santiago Bernabéu en mi primer año, que me pareció impresionante y me preguntaba qué hacía yo allí al ver la grada a tope. Fue escalofriante. También me pareció impresionante toda la adrenalina que se descarga en una permanencia. Cuando jugamos con el Granada, cuando ganamos allí, o el empate con el Athletic aquí. La permanencia es la culminación al trabajo y todas las emociones se desbordan y los malos momentos se pierden. Los abrazos que nos dimos con Torsiglieri cuando ganamos un partido, que él salía de una lesión. Son situaciones muy intensas que te marcan mucho y pocas cosas en la vida pueden soltar tanta adrenalina.

-¿Y los momentos más difíciles?

-Momentos difíciles son cuando no reconocen tu trabajo. Cuando se duda o un jugador desconfía. No todo el mundo tiene la verdad absoluta, pero duele cuando tú das un consejo con la mejor intención y el jugador no se lo toma bien o no le gusta o desconfía. Eso, como médico, es doloroso. O cuando una entidad en la que has visto a más de 50 jugadores de las categorías inferiores te quiere despachar sin ver la hoja de servicios y le da igual que venga otro. Pero yo me voy con la conciencia muy tranquila y la cabeza muy alta por haber hecho bien mi trabajo. Podrán traer a otro que sea mejor que yo, pero a ninguno que esté más comprometido.
'El presidente nunca me perdonó que operase a Fran Vélez'

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