domingo, 8 de febrero de 2015

Los cariocas contagian su sonrisa

Los cariocas contagian su sonrisa

Escrito por  César Vargas

 Wellington y Michel han formado una sociedad perfecta · @palabradfutbol

Hay partidos que, por extraños, no se sabe por dónde cogerlos. Como ese niño que se porta mal en clase y luego aprueba con buena nota, la UD Almería se ha ido de Córdoba con un botín que muy pocos imaginaban al término de los primeros 45 minutos. Tras una primera parte sin alma y a merced de un equipo, el local, que sí parecía saber todo lo que había en juego, los de JIM se metamorfosearon en el descanso gracias, sobre todo, a la magia que atesora un joven brasileño de 22 años. Wellington, cansado de ser el único de este equipo que se salta las normas, ha encontrado un socio con el que se entiende a las mil maravillas. Entre él y Michel tumbaron a un Córdoba que fue de más a menos. Todo lo contrario que su rival.



Nada más empezar, una espectacular galopada de Thievy terminó con un pase atrás a Silva. El brasileño disparó demasiado cruzado. Sería lo único que hicieran bien los visitantes en la primera mitad. El Córdoba ni siquiera se molestó en avisar a su oponente. Una dudosa falta en la frontal era enviada a la red, de manera magistral, por un Fede Cartabia que también metió en el Mediterráneo. El primer acercamiento cordobés se traducía en gol. El partido, como tantas veces, se ponía cuesta arriba para los rojiblancos. Pudo ser peor si Ghilas, tras aprovechar una salida en falso de Julián en un córner, no hubiese estrellado su cabezazo en el larguero. Más acertado estuvo el portero sacando un remate de Florin en otro saque de esquina pésimamente defendido por los suyos. El Almería estaba tocado. Del centro del campo rojiblanco no se tenían noticias, superado en todo momento por Rossi y por un Cartabia que hacía mucho daño por dentro.



La soledad de Thievy y la falta de apoyos de Wellington Silva empezaban a ser alarmantes. No eran pocas las veces que el brasileño agarraba la pelota en la banda viéndose totalmente aislado de sus compañeros, que contemplaban la jugada desde la distancia, no se sabe bien si en un alarde de confianza hacia el ágil extremo o, por el contrario, fruto de una desgana que les tenía a merced del Córdoba. Tuvo el 2-0 Florin, que no acertó a rematar bien un gran centro de Bebé. El rumano, con Ghilas sacrificándose sin balón, era la referencia blanquiverde.



La segunda mitad empezó con un amago de felicidad para los rojiblancos, muestra de lo que más tarde llegaría. Una arrancada de Thievy terminó con un pase de la muerte que Soriano mandaba a la red. El gol habría sido válido si al congoleño no se le hubiese escapado la pelota por línea de fondo antes de ponerla. Ghilas respondió con un colocado lanzamiento que envió Julián a córner. El Arcángel volvía a despertar ante lo animado del comienzo, y su equipo respondía. Florín volvió a probar al portero granadino, que repelió el balón. No obstante, el Córdoba no estaba cómodo ante la presión visitante.



La mejor acción del partido estaba por llegar. Y, como hace una semana ante el Getafe, la iba a realizar esa magnífica banda derecha que ha formado JIM. Wellington la agarró en la frontal, se paró y respiró, con esa calma que precede a la tormenta. El jugador gunner levantó la cabeza, vio a un compatriota suyo entrar en el área y, pisándola para crear un espacio que no existía, se la dio a Michel con la zurda. El brasileño reventó aquella pelota, que besó el travesaño con furia antes de alojarse en la red. Pero la cosa no acabaría ahí.



Un minuto de samba era demasiado poco para dos brasileños exultantes. Entonces, Wellington volvió a reclamar protagonismo acercándose a recibir un córner de Corona. El talaverano, sabedor del dulce momento del extremo, se la dio sin dudar. Silva volvió a mirar y la puso al segundo, por donde pasaba, con una sonrisa en los labios, Michel. El lateral solo tuvo que colocar perfectamente la cabeza para poner patas arriba El Arcángel. En cuestión de minutos se había consumado una remontada que antojaba imposible.



Pero al Almería le va sufrir, aunque muchas veces no sea por su culpa. Martínez Munuera se inventó una cesión de Verza a Julián que, afortunadamente para los visitantes, terminó en nada. Zuculini o Cartabia también probaron suerte, ya con Dani Romera y Espinosa en el campo. Jugadores frescos que, junto a Édgar y Thievy, aguardaban una buena contra. Sin embargo, ninguno de ellos valía para tapar ese inmenso agujero que seguía habiendo en el centro del campo almeriense. Como resultado, las faltas absurdas e innecesarias en las inmediaciones del área de Julián eran una constante. Sin tiempo para paliar esto entraba Thomas, venido a menos en las últimas citas ligueras y que a punto estuvo de cometer un penalti sobre Cartabia. Pero no se jugó más.



Los tres puntos viajaron a tierras almerienses para convertir a los de JIM en el quinto mejor visitante de la Liga BBVA. Solo Real Madrid, Barcelona, Atlético y Villarreal son más temibles a domicilio que los andaluces. Los 22 puntos del casillero rojiblanco significan que más de media permanencia está ya en el bolsillo. Una sonrisa que tiene su origen en pleno corazón de Rio de Jainero, donde hace años dos niños se divertían en esas calles coloridas y donde solo se respira fútbol. Hoy, vestidos de color fucsia, han trasladado esa despreocupación hasta Córdoba. Mientras Michel y Wellington sonrían, Almería será feliz. La Real Sociedad ya espera en el horizonte.



CÓRDOBA CF: Juan Carlos, Gunino, Pantic, Crespo, Edimar, Deivid (Abel 83’), Rossi (Zuculini 62’), Bebé, Fede Cartabia, Ghilas y Florin (Heldon 67’).



UD ALMERÍA: Julián, Michel, Trujillo, Dos Santos, Dubarbier, Verza, Corona, Wellington Silva (Dani Romera 75’), Soriano (Espinosa 79’), Édgar y Thievy (Thomas 88’).



GOLES: 1-0 Fede Cartabia (10’). 1-1 Michel (60’). 1-2 Michel (66’).



ÁRBITRO: Martínez Munuera (). Amonestó a los locales Fausto Rossi, Bebé y a los visitantes Dubarbier, Thievy, Wellington Silva, Soriano y Trujillo.



INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de la Liga BBVA disputado en el nuevo Arcángel ante unos 20.000 espectadores.

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