viernes, 4 de abril de 2014

El ‘yogurín’ de los banquillos de Primera

Historias del Deporte Andaluz....
El ‘yogurín’ de los banquillos de Primera
Dolores Díaz Moreno  | Time Out Magazine

Francisco con el presidente, Alfonso García, en su presentación como entrenador

La historia de Francisco no daría para escribir un libro, pero sí es curiosa a la par de emotiva. En el banquillo de un recién ascendido uno se espera un entrenador con experiencia, quizás un buen conocedor de la categoría o, como mínimo, el mismo que fue  capaz de subir al equipo, puesto que sabría todos los secretos del vestuario al que llevó a la gloria. Pero ninguno de estos perfiles se cumple cuando se conoce al míster que entrenará a la Unión Deportiva Almería en su regreso a la máxima categoría del fútbol español.

Francisco Javier Rodríguez Vílchez, Francisco para los futboleros almerienses, tiene una carrera deportiva, tanto de futbolista como ahora de entrenador, plagada de curiosidades. Además de ser el único futbolista profesional autóctono que ha vestido la camiseta de tres equipos de la provincia almeriense (Poli Ejido, Poli Almería y UD Almería), va a cumplir en el banquillo lo que no pudo hacer sobre el césped: defender los colores rojiblancos en Primera División.

La vida de Francisco ha sido un ir y venir constante, lo que le ha permitido vivir muchas experiencias. Sin embargo, quizás con un poco más de reflexión a la hora de tomar sus decisiones, su etapa en la élite se hubiese prolongado algo más. Pero claro, por el contrario eso le hubiese impedido que el lunes 19 de agosto sea el entrenador más joven de esta campaña en Primera División, con tan sólo 35 años. Curioso porque Francisco va a entrenar a Soriano y Corona, con los que ascendió a Primera en 2007 en su último año como jugador almeriense, y a Esteban, portero más veterano que él. Pros y contras, la vida pone a cada uno en su sitio y así hay que saber llevarla. Único futbolista profesional autóctono que ha vestido la camiseta de tres equipos de la provincia almeriense (Poli Ejido, Poli Almería y UD Almería), pero se quedó sin hacerlo en Primera

El Chanchi debutó siendo juvenil en Tercera División con el Plus Ultra, una de las históricas canteras de la capital. Sus buenas actuaciones como delantero a tan corta edad provocaron que el Espanyol de Barcelona le echara el ojo y se lo llevara a tierras catalanas. Sin embargo, Francisco vuelve pronto a su tierra, al Poli Almería, donde tiene minutos, se siente importante, hace goles y vuelve a cautivar a los ojeadores. Así, el Valencia le da una nueva oportunidad para su filial, pero sería primero en el Poli Ejido y después en la Unión Deportiva Almería donde terminaría de forjar su fama de goleador. De hecho, sigue siendo el jugador que más tantos ha marcado con la elástica almeriense.

Francisco, con el Albacete.

Recién nacida la UD de la fusión de Almería Club de Fútbol y Polideportivo Almería, Francisco contribuye al ascenso a la categoría de plata en la 2001-02 y a la salvación de los dos primeros años a base de goles. Y ahí llegó una etapa crítica para él: ¿aguantar en Segunda con un Almería que iba poniendo la base de un proyecto de Primera o probar fortuna en el Albacete, que estaba en la máxima categoría? Al final prefirió el pájaro en mano y se fue al Carlos Belmonte. Apenas jugó, tuvo poquísimas oportunidades en el Alba, pero logró un gol en el Bernabéu y un señor gol desde el centro del campo en el Vicente Calderón al Atlético de Madrid, que fue escogido mejor tanto de la temporada.

Esa campaña sin jugar le pasó factura a sus 26 años y aunque volvió a una UD Almería que ya acariciaba la Primera División, no fue ese 7 tan desequilibrante y guerrero que la afición recordaba. En la 2006-07, con Unai Emery en el banquillo, los almerienses subían a la Liga de las Estrellas por segunda vez en la historia de un club local. Pese a que Francisco marcó algún gol importante, como el decisivo en la victoria por 2-1 al Castellón en una fase complicada del campeonato, y a que le dieron el Escudo de Oro de la Ciudad, en el proyecto de Primera División no estaba su nombre. Su sueño, ése por lo que tantas vueltas había dado en el panorama futbolístico, lo abandonaba una vez que lo tenía en sus manos.

Ya se sabe que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Así las cosas, Francisco da las últimas patadas a un balón en Granada 74 (Segunda), Alicante y Orihuela (ambos en Segunda B), donde se está sacando el título de entrenador en busca de una nueva aventura. Si en 2010 cuelga las botas, en 2011 se sienta en su primer banquillo.

Y como su vida es un cúmulo de curiosidades, su primera experiencia le llega como segundo técnico de su suegro, Alfonsín, en el Almería B. ¿Enchufe? Ni mucho menos. Apuesta a caballo ganador. Alfonsín, exjugador de la extinta Agrupación Deportiva Almería (el primer equipo rojiblanco que estuvo en Primera) y hombre de la casa, ya entrenó a Francisco cada vez que la UD necesitaba a alguien que le sacara las castañas del fuego. El Chanchi se salió como jugador con Alfonso a su lado y, además del amor por su hija, el entendimiento en los campos es algo que ha unido a ambos. Como siempre que hay un incendio en el Almería aparece el bombero Alfonsín, éste escogió a Francisco como ayudante y el tándem logró salvar al filial del descenso a Tercera. Francisco finaliza su carrera en el Granada 74 y su primera experiencia le llega como segundo técnico de su suegro, Alfonsín, en el Almería B, al que salvan del descenso a Tercera División

Alfonsín se quitó de en medio y le dio toda la responsabilidad a su yerno. No le pesó, sus piernas todavía estaban robustas de tanto fajarse con los defensas por todos los campos españoles. Alfonso García, presidente del Almería, le propone una filosofía una vez que el primer equipo desciende a Segunda y busca bajar todos los costes para evitar endeudarse hasta la saciedad como el Zaragoza, Xerez y otros: “Vamos a hacer una primera plantilla muy corta, asumible para las arcas del club, y vamos a potenciar la cantera para que, en caso de necesidad, podamos echar mano de alguno”.

Visto y no visto. Aleix Vidal, Trujillo, Jonathan, Diego García o, esta temporada el coreano Kiu, son algunas perlas traídas para el B, que el año pasado fueron clave en el retorno a Primera División de la UD Almería. Francisco no sólo las entrena y las pule, sino que hace un año de ensueño con el filial y lo deja a las puertas de la promoción a Segunda. “Deber cumplido, de vacaciones antes de coger de nuevo la campaña próxima al Almería B”, pensaba Francisco, cuando se fue de vacaciones a Ibiza.

Francisco da instrucciones durante la pretemporada.

Sin embargo, en las playas mallorquinas, recibe una llamada del presidente. Lo último que se le pasaba por la cabeza: Alfonso García no había renovado a Javi Gracia, el técnico del ascenso, y quería a Francisco al frente del equipo en la vuelta a la Primera División. Tuvo que pellizcarse hasta que se lo creyó. Con sólo 35 años, el más joven de la máxima categoría, se ve plenamente capacitado para asumir la responsabilidad.

“Dirigir al Almería es un reto que asumo con todas las ganas. Me siento totalmente capacitado para dirigir al equipo en Primera, porque de lo contrario no estaría aquí”, reconoció el técnico almeriense el día de su presentación, en la que dos palabras resumen todo: “Ilusión y responsabilidad”. Éste es Francisco, un técnico joven, de la casa, con un estilo alegre y que representa a una ciudad plagada de sueños por cumplir.
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