martes, 23 de abril de 2013
Eso de asumir riesgos es casi un pecado
Con oportunidades, sin puntería y con Chumbi calentando banquillo, otro paso atrás. Siete encuentros consecutivos encajando goles
PABLO LAYNEZ | DIARIO DE ALMERÍA
Siete puntos de veintiuno posible en las últimas siete jornadas son los datos objetivos e irrefutable que ofrece a los estadistas la tabla clasificatoria. El dato subjetivo habría que encontrarlo en los merecimientos y ésos, sólo en la segunda parte porque hasta antes del descanso no fue así, sí que debieron llevar al Almería a lograr un mejor resultado. Pero quien no arriesga, no gana; quien espera sentado en la puerta de su casa ver pasar el cadáver de su enemigo, puede ser que se tome de morros con una inesperada guadaña.
MISMO ONCE
No es que tenga una plantilla amplia y portentosa el Almería, pero sí hay algún recambio como para dar algo de aire fresco a un once asfixiado y cuyo juego ya de previsible, aburre por momentos hasta a sus rivales. Sin embargo, nada de nada. Javi Gracia no busca ni una variante, no hace pruebas y los resultados no son precisamente para tener fe ciega en esa idea. Sota, caballo y rey, no hay más cartas en la baraja del pamplonica.
¿QUÉ ESTARÁ PENSANDO FRANCISCO?
Seguro que todo son elogios y ánimos por parte del entrenador del segundo equipo, que nunca ha dicho ni una sola palabra más fuerte que la otra y eso que cada semana le quitan a más de media plantilla. Desde fuera se ve normal que el filial se haya quedado sin delantero centro cuando se está jugando la promoción de ascenso a Primera si el primer equipo lo necesita. Pero, ¿para calentar banquillo no sería mejor que hubiese viajado a Cáceres para ayudar al B? Si con un Numancia que no pasó del centro del campo en toda la segunda parte y con la imperiosa necesidad de sumar los tres puntos no era el momento de Chumbi, lo mismo es que el míster no confía en él. Y si no lo hace, por lo menos que juegue con su equipo, el filial.
EMOCIÓN POR CORAZÓN
Que el Almería encerrara en su área al Numancia y se hiciera merecedor de la victoria es lo mínimo que se le puede pedir a un equipo que juega en casa y lucha por el ascenso a Primera. Hasta ahí, nada nuevo. El equipo se olvidó de las telarañas tácticas y del juego de ajedrez que le había llevado a no tener ni una oportunidad en partidos anteriores cuando iba perdía, como frente al Sporting o Mirandés. Ayer hubo corazón, pero le faltó algún mensaje bastante más valiente del banquillo, un paso al frente y no tanto conservadurismo, miedo.
ÁNIMOS DE LA GRADA
Algún pito y muchos aplausos pese al paso atrás. En otras épocas la pitada hubiese sido sonora.
Eso de asumir riesgos es casi un pecado
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