lunes, 23 de enero de 2012

El Roquetas rema y sigue muriendo en la orilla

Zamora intenta batir al inspirado meta local Vargas

Un solitario tanto de Matías Saad en el minuto 70 deja sin opciones a los rojillos tras plantear un serio encuentro
La infantil expulsión de Juanje en el minuto 42 condiciona el partido para los pupilos de Gabriel Florit
CISCO LÓPEZ / LUCENA | DIARIO DE ALMERÍA

Cuando peor se ponen las cosas, en el momento en el que el panorama es más sombrío y desolador, siempre hay un lugar para la esperanza. Por mucho que las cosas se tuerzan y todo camine impasible hacia un desenlace fatal, siempre hay un lugar para el optimismo. Porque tras la tempestad siempre sale el sol para devolver la alegría a la vida, para dibujar una sonrisa en el prójimo. Una alegría que ayer llegó a Lucena desde el cielo y volvió a negársele al Roquetas.

Allá donde las nubes se dejan mecer por la brisa y todo se ve de color de rosa irrumpió la testa salvadora de un argentino de Santa Fe para levantar el ánimo del lucentinismo. Matías Saad, el mismo que con otro cabezazo había firmado la última victoria celeste hace ya más de dos meses, salió al rescate de un equipo plano, lento, al que le cuesta un mundo romper una zaga ordenada sencillamente porque no tiene la chispa de antes.

Atrás quedan siete capítulos seguidos de sinsabores, una racha nefasta que aun así no ha tirado por la borda las ilusiones por pelear por el play off. Los de Falete vuelven a ser cuartos tras el pinchazo del San Roque en Puertollano. Y ahora todo se ve con otro prisma.

El equipo ha recuperado la estabilidad defensiva y vuelve a sacar rendimiento de la pizarra. Ahora sólo queda reencontrarse con las buenas sensaciones con el balón en los pies, algo que a buen seguro es más fácil con un triunfo.

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