REDACCIÓN | DIARIO DE ALMERÍA
Si usted se molesta en acceder a la web de la UD Almería, en el capítulo de noticias aún podrá leer un curioso titular: "Risoterapia para recargar aún más las pilas ante la cita del sábado en el estadio de Vallecas".
Visto lo visto frente al conjunto rayista, un par de cosas quedan claras. A saber, que la cosa no era para tomársela a risa por muchas tensiones que hubiera que liberar, y que pocos jugadores recargaron efectivamente las pilas, más bien a todos se les fundieron los plomos.
Imitación al Camp Nou. Había dudas durante la semana acerca de si Francisco saldría con defensa de cinco o, por contra, reforzaría el centro del campo. El técnico apostó por la segunda opción al igual que hiciera en el Camp Nou, donde tan buena imagen dejasen pese al 4-1 final. Quizá pensando que la propuesta del Rayo es similar a la azulgrana, Francisco no contempló la opción de incluir a un central más, pero Paco Jémez supo desactivar fácilmente la apuesta.
Gol average perdido. El 3-1, unido al 0-1 de la ida, deja el average particular favorable al Rayo en caso de un hipotético empate al final del torneo. Lo malo del asunto es que ante otros rivales directos por eludir el descenso como Málaga o Elche también está perdido.
Ineficaz mercado de invierno. A diferencia del Rayo, el Almería firmó en enero para poner parches en los agujeros, pero no para reforzar al equipo. Se fue Pellerano y vino Hans Martínez. Se fueron Christian y Raúl García para que llegara Mané y Jonathan ascendió del filial. De todos ellos, solo el burkinés ha jugado asiduamente. El lateral tarifeño actuó en Elche al estar sancionado Dubarbier y el central chileno está inédito en Liga. Sin ir más lejos, Mané no entró en la lista para ir a Vallecas. El mensaje de Francisco es claro, necesitaba un televisor de plasma y le trajeron uno en blanco y negro.
Las bandas vuelven a ser un dolor de cabeza. Parecía resuelto el problema de defender por los costados, pero como los peores cánceres, ha vuelto a reproducirse con peligro de metástasis. Falque y Rochina desbordaron cómo y cuando quisieron a Rafita y Dubarbier. Con estos mimbres suena a chiste que Nelson no fuera convocado.
A Soriano le sientan bien las segundas partes. Francisco volvió a pecar de retraso en los cambios, ya que en lugar de mover ficha al descanso esperó de forma pertinaz a encajar el 0-2. Entonces dio entrada a Soriano y el maño, con la defensa rival desgastada y él fresco, sí aporta peligro.
Mal momento para risoterapias

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