domingo, 16 de marzo de 2014

¿Segunda? Todo recto


RAYO VALLECANO | UD ALMERÍA
¿Segunda? Todo recto

El cóctel fatal que supone mezclar fragilidad en los laterales con nervios dejan al Almería asomado al precipicio Nuevo gol average cedido y sensación de haber perdido el norte
REDACCIÓN | DIARIO DE ALMERÍA

No era Vallecas buen campo para jugarse tanto a estas alturas de temporada, pero el calendario es es que es, no lo escoge nadie. Un estadio pequeño, destartalado, muy ruidoso y sin apenas separación entre el terreno de juego y las gradas [vamos, de los que ya por desgracia no quedan en España] era el escenario en el que el Almería tenía que quitarse los complejos de la segunda vuelta y tratar de sumar sus primeros puntos como visitante.

El estilo de juego del Rayo, tan bonito como suicida, ha sido uno de los puntos más explotados por los rivales de los madrileños y Francisco también quiso sacar tajada. Lo primero que hizo el almeriense fue reforzar el centro del campo, tal y como había hecho en el Camp Nou, con la entrada de Corona, veterano y experto en partidos de tanta trascendencia, y mandó presionar arriba para forzar pérdidas en la arriesgada salida de balón local. El Almería comenzó el encuentro mordiendo, disputando fuerte cada balón, lo que le llevó a crear cierta incertidumbre a los hombres de Paco Jémez, sobre todo con la velocidad de Jonathan. Pero los rayistas también llegaban al área de Esteban con muchos rematadores y Larrivey tuvo el primero en su cabeza pasado el cuarto de hora, aunque su remate se marchó alto por poco.

Concentración, sobre todo mucha concentración y contundencia pedía Francisco a sus jugadores de banda. La primera ocasión había llegado por la izquierda y poco después se iba a repetir: cambio de banda de Trashorras para Arbilla, el ex del Poli Ejido le gana la partida a Aleix y Dubarbier y saca un centro peligrosísimo que se pierde sin que nadie lo toque. Jémez tenía bien estudiado al Almería, sabía que la espalda de los laterales es su punto débil y Falque casi lo aprovecha, pero Rafita reacciona justo a tiempo.

El partido estaba bonito, era fútbol de llegada y golpes, no el bodrio táctico de otras jornadas. Corona le estaba dando sentido a una línea de construcción que en los últimos partidos necesitaba de alguien con criterio. Precisamente una apertura a Rafita acaba con un chut desde la frontal del talaverano que desvía en última instancia Gálvez. Cerca estuvo Aleix de aprovecharse de una imprecisión local que hubiera sido letal, pero la punta de la bota de Rat lo evitó. Una de esas ocasiones era la que buscaba como el comer un Almería ordenado hasta el momento. Pero sólo hasta el momento porque a falta de pocos minutos para el descanso un mal marcaje en un saque de esquina permite a Alberto Bueno rematar totalmente solo en el punto de penalti de cabeza y hacer el 1-0. Llámenlo como quieran: falta de intensidad, de concentración, despiste... Un error que echaba por tierra el buen trabajo de la primera parte y ponía muy cuesta arriba el partido por lo húmeda que tiene la pólvora el equipo y la escasa capacidad de reacción demostrada.

Dado el momento anímico que atraviesan uno y otro equipo, el 1-0 era un caramelo que no iba a dejar escapar de su boca el Rayo. Los de Jémez se protegieron un poco más en la segunda parte, no arriesgaron tanto en la salida de balón e iban a confiar en alguna contra para sentenciar. Con balón, los espacios a la espalda de Rafita y Dubarbier se triplicaron y Falque casi pone la guinda a los 48'. La presión ahora sí que estaba atenazando al Almería y e iba a terminar de sentenciarlo. De nuevo el exrojiblanco coge el balón, quiebra con suma facilidad a Rafita y le pone el gol de la sentencia a Larrivey. Se acabó lo que se daba aunque faltaba toda la segunda parte por disputarse, el equipo estaba tocado y hundido. Francisco trató de mirar al banquillo en la búsqueda de un revulsivo, pero sólo encontró cabezas gachas. Por el contrario, Jémez metió más pólvora todavía. Sana envidia. No todo debe ser presupuesto, también debe haber buen trabajo de la parcela técnica y la franjirroja gana por goleada.

Tuvo que ser Soriano, veterano pero con amor propio, el que le diera un chispa de fe al equipo al poner el 2-1 en el marcador, pero nada más lejos de la realidad. Los laterales siguen siendo un coladero, que ni se reforzaron bien en verano ni se les puso un parche de garantías en invierno. Otra ruptura a Rafita, jugada calcada al 2-0, significó el 3-1, otra nueva derrota y enfilar un peligroso camino hacia... Hacia donde el futuro dicte.
¿Segunda? Todo recto

No hay comentarios:

Publicar un comentario