Al argentino le toca 'sacar las castañas del fuego' en Huesca ante las bajas en la media
P. GREGORIO / DIARIO DE ALMERÍA
Sin el sancionado Corona ni el lesionado Soriano en Huesca, Hernán Bernardello está llamado a 'sacar las castañas del fuego' en El Alcoraz el próximo sábado. La escasez de efectivos en la media provoca que el argentino vuelva a cobrar protagonismo en este tramo liguero al igual que lo hiciera en el arranque del campeonato, antes de que Verza lo relegara a la suplencia.
En tierras oscenses compartirá precisamente el doble pivote con el mediocentro oriolano y se confiesa dispuesto a dar lo mejor de sí mismo: "Miguel está sancionado y si me toca estar ahí lo daré todo como siempre que me toca entrar, tratando de sumar para el equipo, que es lo más importante".
La entrada de Bernardello y la vuelta de Juanma Ortiz al once provocarán obligados ajustes en la alineación, con muchas papeletas para que Goitom ejerza el rol del maño como enganche en el equipo por detrás de Ulloa.
Bernardello espera a un rival que empujará bastante en un campo de reducidas dimensiones parecido a El Collao: "Sé que es un campo chico parecido al del Alcoyano y se hacen fuertes allí. Están peleando por tratar de salir de abajo, lo están haciendo bien, ganándole al Elche de visitante, por lo que llegarán bien".
El ex de Newell's no duda de que cortarán pronto la mala racha: "Podemos revertir esta situación, no nos vamos a relajar. Lo damos todo y volveremos a ganar".
Sin Corona ni Soriano, la solución pasa por Bernardello
OPINIÓN :: Cambio inteligente
JAVIER GÓMEZ GRANADOS | IDEAL
Quedan once partidos. El Almería ya no mira a la segunda posición sino a los que vienen por detrás a quitarle el puesto en play off. Once jornadas son muchas para todos pero para los rojiblancos, con sus problemas internos, más aún. No hay recursos suficientes para llegar con solvencia al final y los que hay parecen agotados.
La lesión de Soriano es significativa. La pérdida de influencia de Corona en un juego que apenas pasa por sus botas, también. Hasta Goitom, que andaba muy motivado el hombre, ha perdido algo de frescura e imaginación, también protagonismo, en los últimos choques. Que Esteban sea el mejor, jornada tras jornada, también indica algunas cosas no precisamente buenas. Y que los goles del mejor delantero de Segunda tengan un valor relativo, más individual que colectivo, es una noticia triste.
Desde principio de temporada se ha destacado la limitación de efectivos de la plantilla. La marcha de Marcelo Silva y de Omar antes de tiempo ha agudizado esta situación y la llegada en invierno de un solo hombre (aunque valga por tres) así como la pérdida de confianza del técnico en algunos jugadores que antes fueron importantes, han reducido de forma considerable el potencial rojiblanco.
Es el momento de reinventarse y de olvidar, por parte de todos, cualquier motivo de ruptura, que los hay. Toca unir voluntades porque con el ascenso ganarán todos, absolutamente todos. Sería un lujo caro y una estupidez mayúscula prescindir de cualquier recurso por parte del club, del mismo modo que no entregar cada miembro de la plantilla hasta la última gota de sudor y de talento en busca del bien común que, a partir de verano, también será el suyo propio.
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