P. G. | ACTUALIZADO 12.11.2015 - 05:02

Michel Macedo contempla pensativo la sesión preparatoria de ayer, en la que no pudo participar.

Benito charla con Carrillo en las escaleras que dan acceso al anexo.
La imagen fue bastante llamativa y pronto captada por los compañeros gráficos. Lejos de la intimidad de cualquier despacho, en la escalera que conecta la zona de vestuarios con el campo anexo, a la vista de cualquiera, Alberto Benito y Joan Carrillo intercambiaron pareceres al término de la sesión preparatoria.
No había micrófonos cercanos, por cuanto lo que pudieran decirse entra en el terreno de la especulación, pero a buen seguro que, aparte de poner al día al director deportivo de todo lo concerniente al grupo, el entrenador tocó temas candentes como la posibilidad de reforzar al plantel en el cada vez más cercano mercado invernal y la problemática de la plaga de lesiones que viene asolando al plantel.
En el primero de los puntos es sabido que por las carencias observadas, el equipo necesita un organizador de juego por vía urgente, salvo que en mes y medio logre recuperar para la causa a Montoro, hasta la fecha bastante desafortunado. También es evidente pese al empecinamiento del club que la posición de lateral izquierdo está coja. Dejaron en solitario a Dubarbier, que tampoco es un especialista puro en la demarcación. Zabaco, Marín e incluso Morcillo o el canterano Adri pueden actuar como parches temporales, pero no es serio que haya tamaño agujero en el carril zurdo.
El asunto de las lesiones también empieza a preocupar en los despachos. La llegada del nuevo cuerpo técnico con sus métodos de entrenamiento, unida a la subida de la carga de trabajo con dobles sesiones para que los jugadores cogiesen pronto los conceptos tácticos, está causando estragos. La clara muestra es que desde entonces se han multiplicado las dolencias musculares. El dilema es si bajar o no el pie del acelerador...
Confidencias entre Carrillo y Benito al término de la sesión
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