domingo, 11 de mayo de 2014

Sin piñata en la fiesta de despedida

Foto de familia del filial en la última jornada de Liga / UDA

La afición homenajeó al equipo y, sobre todo, al míster Miguel Rivera
Pablo Laynez | Diario de Almería

Las resacas nunca son buenas y menos cuando las fiestas son merecidas. Está claro que el Almería B quería despedirse de su afición después de una sufrida temporada con victoria y brindarles la última alegría, antes de que el primer equipo les ponga el corazón en un puño. De hecho, Miguel Rivera estuvo tan activo como siempre, con las mismas manías con sus botellas de agua que cada partido y dando instrucciones sin desde el principio.

Pero cuando uno lo ha dado todo para conseguir un objetivo que parecía imposible hace unos meses, se merece el reconocimiento de sus jefes y unas vacaciones para desconectar y disfrutar del trabajo bien hecho. El Almería B, cargado de bajas como en cada encuentro de los dos últimos años y con la relajación propia de una semana en la que la salvación lograda en Arroyo desembocó en fiesta, cenas y celebraciones, cosechó la derrota más intrascendente de la campaña y que no restó ni un ápice de mérito a lo hecho por los rojiblancos en la segunda vuelta, algo que la afición supo agradecer con aplausos al final.

Además de los fichajes de invierno, la labor de Miguel Rivera ha sido muy buena desde que supliera a Juan Carlos Cintas. El técnico almeriense se encontró con una plantilla muy joven y la exprimió al máximo, pero no le dio para más. El club decidió cambiar radicalmente en invierno el vestuario: se fueron los que no aportaron nada, se trajo cierta veteranía y gol, y también se apostó por un cambio en el banquillo. Rivera, metódico y buen conocedor de la categoría, tocó las piezas necesarias para que la tibieza e ingenuidad se convirtiera en coraje y acierto. Poco a poco, el filial fue sacando la cabeza y el técnico malagueño dejando claro que es el hombre oportuno para el proyecto de la temporada próxima. Además, el detalle en la rueda de prensa de no querer decir nada sobre su futuro y sí centrar todas las miradas en el primer equipo, lo dice todo sobre su implicación en el Almería.

El partido de ayer tuvo poca historia, entre otras cosas porque los rojiblancos jugaron con muchos juveniles y pocas caras habituales. Martos adelantó a los almerienses con un golazo de vaselina, pero poco antes del descanso Nacho fusilaba a Gianfranco en una contra. Nada más comenzar la segunda parte, Chota ponía por delante a los norteafricanos al remachar en el segundo palo un gran centro. El filial se activó, tuvo el balón y el más pequeño de todos, Nono, ponía de nuevo la igualada con un cabezazo. Pero una pérdida en el centro del campo iba a desnivelar la balanza para los de Juan Moya, que aún sueñan con la Copa del Rey si sus rivales directos fallan hoy. Selfa trabó en la frontal a Chota, que se iba solo. Roja y falta peligrosísima. Richi, un exrojiblanco y que marcó un gol así en su etapa a las órdenes de Francisco, le pegó con una clase exquisita con la zurda y el último balón de la campaña entró por la escuadra.
Sin piñata en la fiesta de despedida

2-3: El Almería B cierra la temporada con derrota, pero con la permanencia en el bolsillo
udalmeriasad.com 

El Almería B no pudo despedirse de la temporada con una victoria en su último partido de Liga en el Mediterráneo, lo que habían deseados los rojiblancos, pero al menos ofrecieron junto al Melilla un partido con alternativas, incertidumbre y goles. Ninguno de los dos equipos se jugaba nada, y sin la tensión por los puntos, ambos conjuntos jugaron con soltura.

El filial rojiblanco, recordemos, ya había garantizado la pasada jornada la permanencia por cuarta temporada consecutiva en Segunda División B, y esta circunstancia la aprovechó el técnico, Miguel Rivera, para hacer algunos cambios frente al Melilla y hacer debutar a dos juveniles.

El Almería B puso más fútbol, actuó con fluidez y buscó en todo momento con verticalidad la meta contraria, pero también se topó con el juego más directo del rival, que de igual forma supo jugar sus bazas.

Las cosas no pudieron comenzar mejor para los rojiblancos, que a los cuatro minutos se adelantaban en el marcador. El Melilla reaccionó, empatando, primero, y poniéndose por delante del marcador, después. El Almería B no estaba dispuesto a cerrar la temporada con una derrota y apretó. En el minuto 56 Nono lograba el empate con suficiente tiempo por delante para remontar. Sin embargo, en el minuto 72 los almerienses se quedaban en inferioridad numérica por expulsión de Carlos Selfa, lo que no les impidió seguir buscando el triunfo.

Sin embargo, el carácter ofensivo de nuestros representantes y el estar actuando con uno menos lo supo aprovechar el Melilla para poner el 2-3 en el marcador, resultado que ya sería definitivo pese al empeño del filial de no salir derrotado en su despedida; lo que al final no dejó de ser una mera anécdota.

UD Almería B: Gianfranco; Antonio Marín (Javi Pérez, minuto 91), Bonaque, Míchel, Paredes; Joaquín Fernández (Nono, minuto 46), Carlos Selfa; Nico Varela, Cristóbal, Mario Martos, y Kiu (Gaspar, minuto 63).

UD Melilla: Álvaro; Pepe, Bolaños, Richi, Amarito; Nando, Fran Miranda; Sufián (Montes, minuto 73), Chota (Mahanan, minuto  82), Manolo (Guille Roldán, minuto 58), y Nacho.

Goles: 1-0 (Mn. 4): Mario Martos. 1-1 (Mn. 33): Nacho. 1-2 (Mn. 46): Chota. 2-2 (Mn. 56): Nono. 2-3 (Mn. 74): Bolaños.

Árbitro: García Aceña, del comité valenciano. Expulsó a Carlos Selfa, del Almería B, en el minuto 72. Además amonestó a Joaquín Fernández, por parte almeriense, así como a Pepe y Alvaro de la UD Melilla.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo octava jornada de Liga, última del campeonato, dentro del grupo cuarto de Segunda División B, disputado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Poco público en las gradas.
2-3 El Almería B cierra la temporada con derrota, pero con la permanencia en el bolsillo

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