Un olulense, Pajerillo, marcó el primer gol oficial en el nuevo estadio granadino con el Macael. Tuvo a Francisco alojado en su casa cuando probó en el 'Atleti'
Pablo Laynez | Diario de Almería
Pajerillo, segundo por arriba entre el doctor y el portero, en un once del Macael 1995-96.
El mismo césped que pisarán los jugadores del Almería mañana y sobre el que tratarán de escribir una de esas páginas históricas, quedó bautizado hace más de veinte años por un futbolista almeriense, más concretamente de Olula del Río. Era la temporada 1995-95, el antiguo campo de Los Cármenes, vetusto, de otra época y falto de comodidades, dejó paso a otro más funcional, más acorde a unas tecnologías que demandaban algo más que asientos de madera.
Para estrenarlo a lo grande, la directiva del Granada llamó a la Federación Española y concertó un España-Chipre, que no tuvo carácter oficial por ser un simple amistoso. Tan sólo tres días después, en el mismo vestuario en el que se cambiaron los chipriotas, dejaron sus pertenencias los jugadores del Mármol Macael. Con los suelos todavía sucios de vendas, botellas de agua y demás que había dejado la selección insular, los almerienses se calzaron sus botas con la intención de sumar los primeros puntos de la campaña.
Sin saberlo, aquel Macael quedaría siempre en el corazón de Los Cármenes por ser el primer equipo que visitara el nuevo estadio. La faena fue completa porque estropearon la fiesta granadina al ganar por 0-1 y ser el olulense Pajerillo el autor del primer gol oficial. "Fue un penalti claro que le hicieron a Guillermo. El Granada tenía un equipazo, era un campo muy difícil y para nosotros suponía mucho sumar puntos allí. El míster me dijo que lo tirara yo. El portero era Ignacio, muy alto, lo tiré flojo, lo engañé y entró. Estaba todo el fondo lleno de gente de Macael, hasta mis padres estaban allí", recuerda con la misma precisión que la placa que hay en la entrada del estadio.
Aquel gol quedó en la memoria del pueblo macaelero, que siempre que puede le recuerda a su querido Pajerillo la frialdad con la que lanzó desde el punto de penalti. "A mí no me gusta recordarlo, yo ahora estoy centrado en trabajar con mi grúa", en Cosentino, principal patrocinador del club en aquellos tiempos y ahora la segunda casa del exfutbolista. Fue precisamente la salida del mármol la que propició la desaparición del balompié en el Valle del Almanzora. Parte de la culpa, por no decir toda, la tienen los maletines. "Estar en Segunda B y jugar ante Granada, Jaén, Córdoba, Cádiz, Extremadura, Cáceres, Talavera... era la mejor publicidad posible para el pueblo. Pero el descenso a Tercera lo torció todo", tan sólo unos meses después de la hazaña en Los Cármenes: "Bajamos esa misma temporada con José Luis Garre. Teníamos que ganar nosotros al Lorca y que el San Pedro perdiera en Yecla, un campo en el que nadie había ganado. Pero Jesús Gil [presidente del San Pedro] lo arregló todo y pese a que nosotros ganamos, ellos también y descendimos", recuerda.
Con menos tristeza, también se le vienen a la mente los recuerdos de cuando Francisco decidió hacer las pruebas en Macael y él lo albergó en su casa. "Su tío lo traía hasta aquí y como teníamos tres sesiones, echaba la siesta en mi casa. Pero Antonio Oviedo tenía el ojo tuerto y no lo quiso", aunque Pajerillo entabló una gran relación con el ahora técnico: "Ojalá se salve el Almería, tiene mucho mérito lo que ha hecho Francisco con el equipo. Va a ser un partido muy bonito en Granada, a ver si tenemos suerte".
Bautismo almeriense de Los Cármenes

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