jueves, 11 de junio de 2026

Y la anarquía triunfó

Y la anarquía triunfó
UD ALMERÍA | El Acta de Vivancos

Es innegable que se sigue sobreviviendo una y otra vez del acierto individual, que en esta UDA vale su peso en oro


Los jugadores hacen piña tras un tanto ante el Castellón / Javier Alonso

Ramón Gómez-Vivancos García
Almería, 10 de junio 2026

A diferencia de la anterior campaña, en la presente las circunstancias que rodean a las eliminatorias de ascenso están viniendo de cara. Si en el curso anterior se perdieron a dos futuros jugadores de Champions y actuales mundialistas para disputarle la semifinal al Oviedo, en la actualidad ante el Castellón ha sido el rival quien se ha visto mermado de tres jugadores capitales, dos por acudir al Mundial y uno por lesión. Aun así, a este irregular Almería le costó un mundo solventar la eliminatoria gracias, sobre todo, a que por fortuna salió vivo de Castellón.

No hay que restar mérito al tesón y a la lucha de los jugadores rojiblancos, que a la postre acertaron más que su adversario, de eso se trata en este deporte, pero es innegable que se sigue sobreviviendo una y otra vez del acierto individual, que en esta UDA vale su peso en oro. Sin echar la vista atrás al partido de ida, en el UD Almería Stadium se vio la tónica de esta eliminatoria y la de toda la temporada, o sea, buen juego del rival, dominio, mejor distribución de los espacios, hasta que en una transición Embarba la coloca en la escuadra como el que no quiere la cosa.

Casi con este argumento podría dar por finalizada esta acta y la de toda la temporada, ya que no pudo haber mejor muestra que la recién expuesta. La UDA no necesita ni jugar bien, ni estar bien posicionada, ni dominar, ni tener juego asociativo y ni siquiera defender bien, para ganar partidos y pasar a una final del playoff. Nunca se sabe qué hubiera ocurrido contra un Castellón sin las importantes bajas que tenía y sin su mayor hándicap, el de disponer de tantos jugadores provenientes de divisiones y ligas inferiores, a diferencia del Almería.

Pero no, no fue suficiente el mérito de su entrenador, Pablo Hernández, para derrocar a la UDA en su estadio, donde se muestra temible, y más cuando el equipo se deja de tácticas al verse en el precipicio, como en el último cuarto de hora de esta semifinal. Jugando a un fútbol total fuera de las encorsetadas reglas provenientes del banquillo, las individualidades se aproximaron a su mejor rendimiento.

No subir sería un fracaso
A las alturas de esta acta, hay quien dirá que soy un agorero, que se está en una final para acceder a Primera y todas esas cosas que son muy bonitas y nos llevan a tener la máxima ilusión por un nuevo ascenso, y claro que sí, en el fútbol se trata de lograr más goles que el contrario y así aconteció ante el Castellón, pero si voy a estar desde estas líneas haciendo una oda al fútbol y a la táctica del conjunto de Rubi porque se ganó, nos estaríamos engañando a nosotros mismos, y no estoy para convertirme en un veleta como otros muchos.

Estoy para contar desde mi parecer el devenir de un equipo que navega sin un capitán y que pese a su potencial de presupuesto y plantilla para la categoría de plata está luchando en el play-off. Como apunté en semanas anteriores, puede que hasta dé para ascender tal y como se está jugando. Ojalá que no le ocurra como en la liga regular, al ser aventajada la UDA por dos auténticos conjuntos, y no se vea superada en la próxima final por el rival que acceda a ella. Desde aquí toda la fuerza del mundo para el Almería, el equipo representativo de nuestra tierra, sin olvidar que todo lo que no sea ascender, aun jugando mal y dependiendo de las acciones individuales, se considerará un fracaso dada la inversión realizada, pues no todo se debe dejar al exclusivo acierto de los jugadores...

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