PACO GREGORIO ALMERÍA | ACTUALIZADO 26.09.2016 - 05:02

La lesión de Fran Vélez puede acelerar la consolidación en el equipo del valor más firme de la cantera almeriense, de un jugador captado de La Cañada y criado en la escuela rojiblanca desde la etapa cadete. A sus 20 años de edad, Joaquín Fernández Moreno ha irrumpido con fuerza y llega dispuesto a quedarse.
La confianza, rayana en fe ciega, que ha depositado Fernando Soriano en el chaval de Huércal de Almería tiene también mucho que ver. El maño ha visto en el larguirucho jugador que ha destacado en todas las categorías, hasta el punto de llamar la atención del propio Liverpool y de las inferiores de la selección (sub-16, 17 y 18), a un buen ancla para su sistema de juego.
El experimento en La Condomina no funcionó. Era arriesgado darle la alternativa al joven futbolista sabiendo que pese a las lesiones de Vélez y Corona, había otro mediocentro del primer equipo disponible como José Ángel. Soriano apostó por Joaquín y ese día la cosa no cuajó porque nada salió como estaba previsto. El doble pivote formado junto a Diamanka fue incapaz de soportar las acometidas de un UCAM bien ordenado en el campo por Salmerón y la zozobra fue generalizada.
Ni corto ni perezoso Soriano tiró nuevamente del huercalense para recibir al peligroso Lugo, pese a que la situación aconsejara probar quizá esa vez con José Ángel. Al contrario, optó por mantenerlo en la medular, pero con un matiz importante, incrustándolo como eje de un trivote junto a Azeez y Diamanka en el que el canterano brilló muy por encima de los africanos.
Aportó orden y equilibrio al equipo, ni más ni menos que lo que el entrenador venía demandando tras la debacle murciana. Cumplió el cometido asignado con la pulcritud que acostumbra Busquets, el mediocentro con el que siempre lo han comparado debido a la disciplina táctica que estila su fútbol. "Intento darle velocidad al juego y que la salida sea lo más limpia posible", explicaba en zona mixta acerca de su forma de leer el juego con el aplomo que lo caracteriza.
Era el segundo día que coincidía sobre el campo con otro almeriense, Antonio Puertas, circunstancia que no se producía desde la época de Francisco y Ortiz Bernal en el equipo: "Para la grada debe ser muy bonito que haya niños que soñaban llegar con el equipo de su tierra, gracias a Dios algunos sueños se cumplen. El club trabaja bien la cantera y seguro que llegan más niños".
Soriano parece haber recuperado la armonía perdida con el regreso al trivote, todo ello a un alto precio, a costa de perder presencia ofensiva. Sin Pozo en el once el Almería es menos peligroso y Fidel, Quique o Puertas se ven abocados a hacer la guerra por su cuenta, sin nadie que les nutra de balones en condiciones ventajosas respecto a la zaga contraria.
Sigue siendo la asignatura pendiente de un equipo que suma un triunfo (Rayo en Liga) de los ocho partidos oficiales disputados, que acumula ya cinco choques sin conocer la victoria y que solo ha logrado ver portería una vez en esos cinco últimos duelos (por partida triple en Montilivi) , números que ni de lejos invitan al optimismo.
Como quiera que no existen las varitas mágicas y las posibles soluciones se antojan complicadas (es difícil que Soriano vuelva a la zaga de cinco postulada por Gorosito), el horizonte se presenta desértico en cuanto a espectáculo para el aficionado se refiere.
Los dos últimos resultados pueden refrendar las tesis de Soriano de apostar por amartillar la media y fiarlo todo a la inspiración del atacante de turno, una ventaja de este Almería respecto a otros equipos de la categoría. Es el camino fácil para sellar el agujero en el sistema defensivo.
La hora de Joaquín:
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