domingo, 4 de septiembre de 2016

Festival en el Mediterráneo (3-0)

El templo para curar las penas
Dos minutos excelsos de los de Soriano sentencian el encuentro Puertas, Azeez y Fidel ponen los goles en una victoria mejorable
JESÚS NOGUERA  | ALMERÍA  04.09.2016



Fidel volvió a dar muestra de su calidad y puedo refrendarlo con el tercer tanto.

No andan muy equivocados los que pregonan a los cuatro mundos que en el deporte solo vale el presente. El pasado, sea glorioso o funesto, quedará en el recuerdo. Bonito o no, pero solo eso. Lo justifica el día a día y lo que en la tarde de ayer se vio en el Juegos Mediterráneos solo fue una demostración más. La UD Almería necesitó volver a su templo para curarse las dos penas anteriores. Y de qué manera lo hizo. Con varios sustos que lo pusieron en aviso, el equipo realizó una buena recta final de la primera parte para sentenciar el choque. En la segunda mitad exhibió madurez y temple y cuando su rival aún buscaba algo a lo que engancharse, le asestó un golpe mortal. La sensación después del espectáculo es bastante buena, aunque es un triunfo para poner en contexto. Ni antes estaba todo tan mal hecho, ni ahora se hace tan bien. Si Ebert o Javi Guerra hubieran acertado a batir a Casto, aquí podríamos estar contando, casi con total seguridad, otra historia.

El fútbol es una 'religión' muy particular. Quizá, sus singularidades sean las que le hacen tener millones de fieles repartidos por el globo terráqueo. Muchos son los mantras que arrastra, aunque ese de que no valen de mucho los merecimientos si no ves puerta, se lleva la palma. Por más complicado que parezca, al final solo importa que la pelotita se adentre en los tres palos. Y si no, que se lo digan a los jugadores de Fernando Soriano.

En un horario propio para estar aprovechando los últimos retazos de la siesta, el equipo comenzó haciendo lo propio. A veces, los partidos cambian por cosas inesperadas y fue lo que ocurrió en la tarde de ayer. Unas molestias de Casto tras una mala caída fueron la alarma de los unionistas. Ataques locales en tromba que no conseguían ver puerta. Sin duda, la falta de mordiente está siendo el auténtico talón de Aquiles de los de rojiblanco en este inicio. Unos fallos que daban vida a un Rayo que a calidad le ganan pocos en esta categoría. Los vallecanos, que parecieron dos equipos en uno, funcionan a chispazos; pero qué chispazos. Tres de ellos estuvieron a punto de darle un disgusto a la parroquia almeriense. Ebert y Javi Guerra sembraron el pánico en un estadio acostumbrado en su pasado reciente a llevarlo de compañero de viaje. Un heroico Casto impidió que los despistes defensivos de sus compañeros tuvieran incidencia en el luminoso.

Cosas del destino, el primer tiro a puerta de los rojiblancos se convirtió en gol. Antonio Puertas, que salió en el once buscando su desparpajo en el balcón del área, se fabricó la gloria de la nada. Con los de la franja noqueados, los unionistas dieron la estocada definitiva. Una contra mortífera en la que un toque de cabeza de Fidel dejó a Ramón Azeez para rematar a portería vacía y dar un respiro a su equipo al paso por vestuarios.

Que el marcador se moviese poco trastocó los planes iniciales de Soriano y Sandoval. Ambos conjuntos siguieron jugando a tumba abierta y lo extraño fue que nadie cantase o se maldijese por algún gol. En un festival de descuidos en la zona donde menos se deben tener, las oportunidades se sucedieron. Aunque el Almería dispuso de más, tampoco obtuvo las más claras. Este correcalles acabó sin ningún sobresalto para ninguno. El paso de los minutos y el alto ritmo anterior propició que el partido se diese un descanso prolongado. Pese a sus intentonas el Rayo, que pasó por el Mediterráneo a verlas venir, no ponía toda la carne en el asador y exhibía una delirante falta de alma. Prueba de ello es que su cerebro, Trashorras, acabó en la ducha media hora antes del final. Los madrileños aún deben adaptarse a la categoría y buscar una versión donde el equipo juegue más junto y no purule por el campo. En una fase anodina de juego, Pozo sacó un destello de calidad y cedió un balón a Fidel, que hizo un pase a la red que cavó la fosa definitiva de los de José Ramón Sandoval. El onubense encontró el premio a un inicio de Liga destacado.
El templo para curar las penas

Festival en el Mediterráneo (3-0)
El Almería tumba al Rayo con goles de Puertas, Azeez y Fidel y logra su primera victoria de la temporada.
EFE, ALMERÍA



Foto: Javier Alonso



Foto: Javier Alonso

El Almería, tras un empate y una derrota en el arranque de la liga, logró este sábado su primera victoria del curso al golear por 3-0 al Rayo Vallecano, que también llegó a este partido con un solo punto y que queda tocado por su mal comienzo de campaña.

Este partido, que se repetirá el próximo martes en la versión de la Copa del Rey en el mismo escenario, tuvo su clave en los últimos minutos de la primera parte, en los que los locales hicieron los dos primeros goles, mientras que el Rayo Vallecano se quedó con las ganas en tres acciones en las que el meta Casto respondió. En la segunda parte, al Rayo le volvió a faltar acierto, aunque su fútbol no fue tan consistente como en la primera, pero sí que metió al Almería más cerca de su área. Pese a ello, Pozo dio tranquilidad al Almería con una gran jugada que acabó con el tercer gol, conseguido por Fidel y que terminó por cerrar el partido en el minuto 74.

La UD Almería fue mejor en el inicio, teniendo el balón y controlando el partido a su antojo ante un Rayo Vallecano sin llegadas. A los de Fernando Soriano les faltó disparo. Sólo lo intentaron con uno de Chuli que se marchó por encima del larguero. A partir de ese momento, el partido fue más de los de José Ramón Sandoval, que comenzaron a correr, a buscar los espacios para tratar de sorprender. Pudo hacerlo hasta en tres ocasiones, aunque Casto fue clave para salvar el gol, parando un disparo de Ebert y el rechace que le llegó a Javi Guerra, que no marcó, en el minuto 28.

El equipo de Fernando Soriano, carente de llegada, manejó el balón en el centro del campo, pero no hizo daño y el Rayo siguió intentándolo y, a la media hora, la ocasión fue de Javi Guerra y la parada otra vez de Casto. El Almería, cuando peor jugaba, aprovechó el fútbol por las bandas para hacer daño. En el minuto 41, el balón le cayó a Antonio Puertas, que lo condujo hasta la frontal y de un gran zurdazo batió a Toño.

Ese gol descompuso a los de Sandoval. En el 44, Azeez cerró con otro gol una acción entre Chuli y Fidel, para cerrar la primera parte. En la segunda, aunque el Almería buscó el gol, de nuevo fue el Rayo el que estuvo más cerca, con una acción de Álex Moreno, en el minuto 55, que se plantó solo ante Casto, pero el meta volvió a intervenir con mérito evitando el tanto rayista. En el minuto 74 llegó una acción de Pozo a la contra y Fidel la culmino con el 3-0 que dejó ya el partido sentenciado.
Festival en el Mediterráneo (3-0)

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