| ACTUALIZADO 13.11.2015 - 05:02
Asensio intenta zafarse de Gegetchkori en una acción de ataque.
Si el Almería es capaz de jugar con la mitad de entusiasmo y calidad de lo que hicieron ayer los pupilos de Celades, el domingo se reconciliaría con su afición. El Mediterráneo, que sigue siendo talismán para España, vibró, disfrutó, cantó, aplaudió, vio el mejor partido de las últimas temporadas y, por fin, se marchó entusiasmado a su casa. Lástima, entre comillas, que fuera para beneficio general, puesto que se trataba de un partido de la sub'21, y no para el propio. Después de la exhibición roja, a ver qué nos depara el balompié este domingo ante la Ponferradina. Ésa es otra historia difícilmente comparable con la de ayer.
Por fortuna, la sub'21 tiene un estilo mucho más eléctrico y decidido que la absoluta. El juego de Del Bosque ha desembocado en el pase tedioso y horizontal, mientras que Celades aprovecha a la perfección los puñales que tiene en banda. En la derecha destaca un tan Deulofeu que suele escoger Almería para realizar brillantes faenas. Cuando todavía estaba en el Barcelona B, el catalán se consagró con un partidazo con el que destrozó a los rojiblancos que entonces dirigía Lucas Alcaraz. Cuatro años después, y todavía con la juventud como virtud, el extremo volvió a encandilar en el mismo escenario. Triplete a sus espaldas, con goles totalmente diferentes: el primero después de una jugada de estrategia, ésas que nunca le salen al Almería; el segundo con una falta exquisita, algo que tampoco dominan los rojiblancos; y su tercero cerró la goleada con un zurdazo al segundo palo.
Si la derecha parecía la A-92, la izquierda era la recién estrenada A-7 gracias también a la calidad de Asensio. Su zurda puso el temple, el pase sólo a la altura de los grandes genios, el desborde que destroza defensas. Suyas fueron dos asistencias: la primera para servir la estrategia a Deulofeu y la segunda para regalarle el gol a Williams. El joven delantero del Athletic, muy alejado del perfil tosco y macarra que Del Bosque escoge para la absoluta, es un luchador empedernido, un goleador que sabe dónde tiene que estar colocado. Hizo uno a puerta vacía y el segundo se lo detuvo el meta Kurdadze, cuyo rechace acabó en las botas de Ceballos y también fue para dentro.
Por suerte para España, a la defensa apenas se le vio y Duarte no tuvo excesivo trabajo. El almeriense es uno más en un grupo de jóvenes trabajadores que tienen el talento que le falta al Almería y que tanto necesita la absoluta para cubrir las marchas de Xavi o Xabi Alonso. España hizo recuperar la alegría al Mediterráneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario