El filial bilbaíno gozó de las ocasiones más claras.
PACO GREGORIO | ACTUALIZADO 22.11.2015
En los cursos de entrenadores parecieran estar tan entretenidos en conocer el sexto de los ángeles, en reinventar el fútbol, que a las nuevas hornadas de técnicos conviene recordarles de vez en cuando que las porterías están en la línea de fondo. Señalamos esta obviedad porque lo del Almería y su inoperancia ofensiva empieza a rebasar el terreno de lo anecdótico para convertirse en una grave preocupación.
Huelga poner paños calientes cuando te mides a un recién ascendido que es vicecolista, cuya media de edad llega con dificultad a los 21 años y que además es el menos goleador de la categoría de plata, con apenas ocho dianas en catorce jornadas. Por eso el cariz atacante de los unionistas enfoca unos derroteros azul-oscuros, casi negros.
Si a eso se le añaden guarismos como sumar 12 puntos en 14 partidos, acumular once jornadas ya sin ganar y estar nueve de ellas en descenso de forma consecutiva, todo ello cuando se ha consumido el primer tercio liguero, no es de extrañar que Alfonso García esté con la mosca detrás de la oreja, porque su equipo huele a muerto.
Cinco partidos después de su inesperado aterrizaje, lo cierto es que la era Carrillo no acaba de arrancar y tampoco lo hizo en una plaza idónea como San Mamés. Una derrota y cuatro igualadas que saben a derrota y le ponen faz de perdedor a un equipo construido para recuperar la máxima categoría, ilusión imposible hoy en día.
En Bilbao se vivió otro episodio de impotencia en este serial tragicómico. De salida Carrillo optó por reforzar la banda izquierda, su quebradero de cabeza, dando entrada a Zongo junto a Zabaco, una pareja inédita para resguardar dicho flanco, que se vio en dificultades ante los cachorros.
Al burkinés, un portento físico, se le vio justo en ese aspecto al estar recién salido de una lesión y esa falta de ritmo le impidió ayudar a Zabaco todo lo previsible, con lo que Exteberria convirtió ese carril en una autopista para buscar la línea de fondo y poner centros al área en busca de los centímetros de Santamaría.
Las acometidas de los vascos arrancaron tras diez minutos de dominio inicial visitante bastante irreal, falto de hilvanar jugadas y basado en un abuso indisimulado del juego directo. Fue el tiempo de tanteo hasta que Ziganda lanzó a los suyos a cobrarse la presa. Etxeberria recordó al mítico Joseba en sus cabalgadas por la banda y desató las hostilidades con una asistencia al corazón del área que Iturraspe (el hermano menor) remató alto rozando la escuadra. Acto seguido, una nueva penetración de Etxeberria obligaba a Casto a despejar el peligro.
El Almería, empequeñecido, a lo más que acertó fue a templar un balón al área pequeña por mediación de Soriano que no encontró rematador porque el meta Remiro se anticipó para atraparlo. Fue el kit-kat entre las ocasiones locales, ya que a Etxeberria le pidió el turno Unai López, primero con una falta cabeceada por Santamaría muy cruzada y luego con un centro buscando la misma cabeza que salía fuera.
Así se llegó al descanso, con la sensación de que el 1-4-2-3-1 que se empecina en repetir Carrillo una y otra vez no es la mejor horma para el zapato unionista. Un equipo que sufre en demasía en las bandas necesita interiores en lugar de extremos, pertrechar la media para que Fatau y Lolo no sean bomberos sin manguera, conectar mejor, al fin y al cabo, a obreros con artistas.
Es cierto que ahora las lesiones no lo permiten, pero está por ver si algún entrenador clarividente probará algún día con Dubarbier y Michel Macedo como interiores, con las espaldas resguardadas por dos laterales (da igual el nombre). El argentino y el brasileño son incisivos y además conjugan el verbo defender, algo que a Iago, Zongo, Pozo y compañía les cuesta memorizar.
En la segunda mitad, al igual que en el segundo acto ante la Ponferradina, las prestaciones del Almería mejoraron levemente, sin tirar cohetes. Con todo, Iturraspe dispuso de la misma ocasión que en el primer tiempo para haber hecho el 1-0. El panorama mejoró con la entrada de Fran Vélez por Fatau, aportando equilibrio. Un cabezazo de Morcillo en falta de Quique pudo suponer ese perseguido punto de inflexión, pero la mano de Remiro provocó que haya que seguir buscándolo.
Punto inútil en el duelo de las urgencias (0-0). Los rojiblancos siguen sin reaccionar y se traen un empate gracias a la ineficacia local arriba.
REDACCIÓN | ACTUALIZADO 21.11.2015
El Bilbao Athletic y el Almería han firmado este sábado en San Mamés un empate sin goles que no alivia las penurias de ninguno de los dos equipos, a los que esta igualada consolida en las últimas posiciones de la tabla de la Liga Adelante.
No obstante, ambos gozaron de sus oportunidades para marcar. Especialmente los de José Ángel CucoZiganda en la primera hora de partido, pero ni a Gorka Santamaría le llegó el centro que aprovechase su superioridad sobre los centrales ni Gorka Iturraspe estuvo atinado en sus disparos. Incluso a última hora a Asier Villalibre le salió demasiado centrado el último remate con opciones de su equipo.
Los de Joan Carrillo no respondieron durante la primera hora del choque al pulso que les lanzó esta semana su presidente Alfonso García, aunque mejoraron en la media hora final tras la entrada de Fran Vélez Pararon un tanto la sangría defensiva los almerienses, que suman ya once partidos sin ganar, pero en ataque no llegaron ni a la altura de un Bilbao Athletic que es el equipo menos goleador de la categoría.
El empate mantiene al Almería como colista mientras que al filial del Athletic le permite colocarse antepenúltimo por el diferencial de goles con un Llagostera que mañana visita al Nástic de Tarragona. Asolados por la lesiones y agobiados por la situación clasificatoria, de especial gravedad la del Almería, ambos técnicos, Ziganda y Carrillo, se vieron obligados a presentar novedades en el once.
En el caso visitante cambios de nombres y en el local hasta de sistema, un 3-4-2-1 que hizo de los laterales casi delanteros y a Unai López, cada vez mejor tras un inicio de curso decepcionante, la referencia del juego rojiblanco Así, impulsado por Etxebarria en la banda derecha e Iriondo en la izquierda, el Bilbao Athletic se hizo con el control del partido, no tanto del juego, en una primera mitad en la que gozó de varias ocasiones para marcar.
Las mejores, un disparo cruzado en el área de Iturraspe tras centro de Etxebarria, en el minuto 18, y un cabezazo, también fuera, de Santamaría a centro a balón parado desde la izquierda de Unai López. Aunque de otros tres remates, uno de Guarrotxena y dos de Santamaría, y de dos barullos en el área que pusieron en apuros a Casto también pudieron sacar algo los cachorros.
El Almería no hizo gran cosa en un primer tiempo en el que bastante hizo con aguantar el 0-0. No obstante, los hoy de azul también dispusieron de una buena oportunidad, un desmarque en la frontal de Iago Díaz al que se le cruzó Gil en el disparo hacia la meta de Remiro desde el vértice del área pequeña, en el minuto 36. Un balón de Soriano de Zongo en el que se adelantó, sin problemas, Remiro, y un disparo lejano de Lolo Reyes que acabó en córneres fuero los otros dos acercamientos visitantes de reseñar antes de la llegada del descanso. Siguieron insistiendo los locales a vuelta de vestuarios con cuatro llegadas seguidas en diez minutos que apuraron al Almería y llevaron a Carrillo a introducir cambios en su equipo.
De esos cuatro acercamientos peligrosos, dos de ellos fueron muy peligrosos. Un centro desde la izquierda de Iriondo que acabó en córner y un disparo en buena posición desviado de Iturraspe, también a pase de Iriondo. Con la entrada de Fran Vélez mejoró mucho el Almería, que pasó de dominado a dominador y empezó a amenazar seriamente la meta de Remiro. Primero con un remate de cabeza que a Soriano se le fue alto por estar más pendiente de su marcador; después con un disparo de Iago Díaz con muchas posibilidades en el que se interpuso Yeray; y, sobre todo, con un cabezazo de Morcillo que sacó a mano cambiada Remiro en una brillante intervención,
Tras una fase de partido de iniciativa visitante, la entrada de Villalibre en los últimos minutos dio al Bilbao Athletic profundidad y una ocasión que no pudo aprovechar el joven ariete porque el remate de cabeza que cazó en el minuto 90, a centro de Unai López, le salió muy centrado a las manos de Casto.
Punto inútil en el duelo de las urgencias (0-0)
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