PABLO LAYNEZ | ACTUALIZADO 15.11.2015 - 05:02

Cuando uno ve que de la sartén en la que está haciendo su tortilla de patatas comienza a salir humo, bien hace cogiendo un plato y dándole la vuelta. Ese sabor a requemado que le dan la plancha de algunos bares a sus tapas es lo que ahora mismo se degusta en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Pese a que los los ingredientes y los alimentos son de buena calidad, de momento nadie ha sabido voltear la parte ya cuajada y la tortilla va camino de acabar en la basura.
Sin embargo, tiempo hay de coger la sartén por el mango. Es cierto que verse hundido en la tabla clasificatoria no es plato de buen gusto, pero son exactamente tres victorias las que le separan de los cinco tenedores que marcan los puestos de ascenso directo. Es decir, que una victoria esta tarde no sólo tranquilizaría los ánimos y daría confianza a un equipo muy falto de ella, sino que haría ver que el nefasto comienzo puede convertirse en una buena continuación si se consigue una buena racha de resultados. Son ya muchas jornadas, en concreto trece, pero una de las ventajas que tiene esta larga y a veces tediosa categoría, es que te da tiempo a reponerte si tienes un traspiés. Y el tropezón que tantos cardenales les ha costado a los rojiblancos hasta el momento, puede cicatrizar si se cuida como es debido.
La afición, otra veces furibunda a base de silbidos, ha madurado y le ha dado a su equipo un voto de confianza. Pese a las nefastas actuaciones de las últimas semanas en el Mediterráneo, el público confía en la ligera mejoría experimentada con Joan Carrillo y espera que sus jugadores respondan dando por fin una alegría. Después de la exhibición de España sub'21 el pasado jueves, los hinchas han probado el caviar y esperar si no repetir, por lo menos que no se la cambien por mortadela china. No se pide bordar el fútbol ante la Ponferradina, pero sí mostrar esa seguridad que sirvió en Alcorcón para puntuar y sumarle algunos chispazos de calidad en el centro del campo para que los delanteros puedan realizar su labor con mejores garantías que hasta el momento.
Aunque todo el repertorio de las excusas ya se ha acabado, las bajas ciertamente son una losa que está pesando en demasía. Por segunda jornada consecutiva, el técnico tiene a los hombres justos en defensa y los laterales volverán a ser dos canteranos, cumplidores eso sí, pero a los que no se les debe de cargar de más presión todavía. Morcillo ha dado un paso al frente en las últimas jornadas y en tierras madrileñas se le vio muy cómodo con Cuéllar, quien debe liderar el centro de la zaga y cuya estatura debe ser fundamental en los balones aéreos tanto propios como ajenos.
Encontrado un mayor equilibrio con el doble pivote y un equipo no tan abierto y volcado como en la era Sergi, a Carrillo le toca ahora regular el sistema para que tenga algo más de alegría en el juego ofensivo. Para ello, el jugador más creativo y que ha revolucionado los últimos partidos con sus apariciones es Pozo. Aunque al malagueño lo está usando más pegado a la banda, el míster sabe que puede sacarle también rendimiento en la mediapunta.
Enfrente estará una Ponferradina que se ha situado en la zona media alta de la tabla, en la que ha vivido las últimas campañas. El conjunto berciano lleva una buena racha de resultados, aunque le costó mucho arrancar fuera del Toralín. Año tras año, vive de los goles de Yuri, el primo de Charles que tiene virtudes parecidas al exrojiblanco y al que tanto se le echa de menos en Almería, sobre todo en estos momentos de sequía. Es fácil de escribir y muy complicado de hacer, pero es encuentro para minimizar los fallos y aprovechar las ocasiones de gol. En Alcorcón se logró hacer los primero, cuando lo segundo sea también una virtud almeriense, el equipo estará donde se merece. Esta tarde parece la idónea para conseguirlo.
La tortilla hay que voltearla
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