martes, 20 de octubre de 2015

Llega un valiente al banquillo del Almería

Carrillo, ante el mayor desafío de su carrera como entrenador
Llega un valiente al banquillo del Almería
20/10/2015  Miguel del Pino
   

Joan Carrillo.   Agencias.

No le envidio la suerte a Carrillo. Me consta que el nuevo técnico del Almería es un currante, incluso un modesto currante que deja la huella de su personalidad en los equipos que dirige, que se ha ganado a pulso un nombre tras hacer campeón de Hungría al Videoton y que cree en las posibilidades del Almería. Pero no tengo la menor duda de que Carrillo está, aunque quizás él no es aún consciente de ello, ante el mayor reto de su carrera deportiva como entrenador.

Los problemas en este equipo son casi infinitos. Una plantilla que hasta el momento no ha sabido competir en la categoría, una defensa que hace aguas por todas partes con unos fallos no forzados de carácter individual inasumibles y una delantera en la que únicamente Quique está aportando al equipo lo que de él se podía esperar y un poco más. Además, todos los conjuntos rivales ‘juegan’ con la falacia de un supuesto potencial deportivo del Almería que hasta ahora no ha aparecido, para estimular a su hinchada. Allende nuestra fronteras provinciales se sigue vendiendo que el Almería es un equipo aspirante al ascenso, pese a ser penúltimo, y ésto obliga a mucho a Carrillo. Con su llegada al banquillo asume unos riesgos inmensos.

A nivel nacional sería un fracaso no meter al equipo en una de las seis primeras plazas. Así pues cuando la temporada llegue a su fin el trabajo de Joan Carrillo sólo podrá tener tres posibles valoraciones. Objetivo cumplido: la permanencia. Fracaso: descenso. Éxito: ascenso.

Para lograr el éxito el entrenador catalán tendrá que dar un giro de 180 grados a su equipo en todos los órdenes: mentalidad, actitud, competitividad, riesgo, agresividad, eficacia defensiva y ofensiva y rigor táctico. Pero lo más urgente de todo es conseguir que la ansiedad y la falta de confianza den paso a la templanza y a que la plantilla puede empezar a creer en sus posibilidades haciendo crecer una autoestima que en estos momentos da la impresión de estar por los suelos.

Joan Carrillo ha sido valiente, muy valiente, al aceptar sentarse en una silla cargada de electricidad que ya ha electrocutado a Sergi y Rivera; sólo me queda desearle toda la suerte del mundo, la que estoy convencido que va a buscar con su trabajo, porque la suya será la de todos los almerienses.
Carrillo, ante el mayor desafío de su carrera como entrenador

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