martes, 11 de agosto de 2015

Mar gruesa en el vestuario



Buena parte del plantel no soporta los "aires dictatoriales" de Sergi Trujillo y Verza forzaron su salida al no hablarse con él.
PACO GREGORIO ALMERÍA | ACTUALIZADO 11.08.2015

Sergi Barjuan se ha ganado a la afición con su propuesta futbolística y también al presidente, que le ha otorgado plenos poderes en la confección del plantel como no se recordaban, pero sigue teniendo la asignatura pendiente del vestuario. Dentro de la caseta rojiblanca no todo es color de rosa y son bastantes los que no soportan los "aires dictatoriales" del técnico catalán.

El asunto no es nuevo, viene coleando desde el término del curso pasado, cuando se consumó el descenso. Días antes tomaba la polémica decisión de dejar fuera del once a dos pilares del equipo en la visita al Pizjuán como eran Verza y Trujillo, señalándolos ante la afición. Aquello trajo cola y pese a los esfuerzos del club por aparentar normalidad, lo cierto es que ambos jugadores dejaron de hablarse con el preparador y forzaron su salida al Levante.

En la actual pretemporada Sergi se ha esforzado por reconducir la situación, pero sigue encontrándose con la oposición de pesos pesados que disienten de normas como el toque de diana para desayunar en el estadio antes de que arranquen las sesiones preparatorias.

Algunos futbolistas le han esgrimido que decisiones de ese tipo trascienden del ámbito deportivo para invadir el terreno personal, ya que no son pocos quienes con el arranque del curso escolar llevan a sus hijos al colegio a primera hora. Lo consideran como una intromisión en la vida social de un grupo que, para bien o para mal, ha funcionado con unos hábitos y tradiciones.

La cosa no queda en meras anécdotas de pequeño calado, sino que ya incluso se han dado situaciones como que un jugador veterano, experimentado, venerado por la afición, comprometido con los colores y con el carné de entrenador en el bolsillo, le haya discutido aspectos tácticos en los entrenamientos, algo que salta a la vista para cualquier espectador que se pase por el anexo asiduamente o en los últimos días por la Vega de Acá.

Lo que pueden parecer caprichos coyunturales empiezan a emanar del entorno del vestuario en una concatenación de hechos muy similar al año de Gonzalo Arconada, que empezó con un estricto control de la dieta de los futbolistas, continuó sentando a Carlos García por un tal Chico o soportó el amago de insumisión de Mané en la concentración de Holanda ante la oferta del Betis para acabar meses después como el rosario de la aurora, sin el respaldo del vestuario en bloque y con los seguidores pitando a Julio Álvarez, a quien consideraban su extensión en el campo.

Sergi, tipo listo e internacional curtido en mil batallas (cocinero antes que fraile, como suele decirse), tomó la determinación de limpiar la era. Por ello se precipitaron las salidas de efectivos con los que chocaba, se atendieron sus peticiones de jugadores y ha reclutado a varios jóvenes del filial que declinen la balanza a su favor.

Con todo, sigue habiendo situaciones incómodas como la suscitada con Azeez y su disconformidad con su ficha como profesional o, sin ir más lejos, el propio Fran Vélez, con una oferta en firme del Granada para jugar en Primera que satisface al central pero no colma las expectativas económicas del Almería.

Pocos de los que permanecen del año pasado entienden a estas alturas cómo en el vídeo motivacional que se preparó para la última jornada ante el Valencia, en el que hablaban quince segundos las parejas de cada integrante del plantel, la mujer de Sergi (sevillana de cuna) se pegara dos minutos de diatriba en catalán.

Por delante tiene dos caminos: disparar al mensajero que escribe estas líneas fundamentadas y contrastadas creyendo que de tal modo se ganará el favor del grupo (táctica fallida empleada por Arconada) o hacer introspección y ceder antes de ser devorado. Debe recordar que su cuerpo técnico es De Quintana; el resto es gente de club. Si es un tipo listo como aparenta, sabrá reaccionar a tiempo.
Mar gruesa en el vestuario

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