EL CLUB DE LOS INCOMPRENDIDOS
Enero 23, 2015
Teerasil ha sido el último en entrar en este selecto club de futbolistas rojiblancos · Foto: Sportalmeria.comTeerasil ha sido el último en entrar en este selecto club de futbolistas rojiblancos · Foto: Sportalmeria.com
El que aquí escribe tiene un don especial, una especie de sexto sentido, con según que jugadores han pasado por Almería durante las dos últimas décadas que he venido siguiendo al equipo de mi ciudad. Como buen aficionado rojiblanco, me ha bastado poco, muy poco, para ilusionarme con según que fichajes. Unas veces eran sus referencias. Otras sus estadísticas. Otras lo que le había visto hacer en sus anteriores equipos. Hay otras veces que me guio por la procedencia del futbolista, su nacionalidad… La lista, tras 20 años, es muy larga, ya que rara es la temporada en la que no ha habido algún incomprendido por el resto de los mortales al que yo no he querido crucificar y al que incluso hoy, años después de su marcha, sigo intentando justificar.
Un ejemplo fue Roberto Martínez, flamante fichaje del Almería CF en su debut en Segunda A. Tengo el dudoso honor de haberme comprado la camiseta del Almería y haber escogido su dorsal y su nombre a la espalda. Sus referencias eran buenas, había metido la friolera de 28 goles con el Palamós dos temporadas antes. Sin embargo, en el Almería no llegó a cuajar y a más de uno, incluido yo, sacó de quicio aunque, comprenderán, teniendo su camiseta, yo no puedo hablar mal de él, aunque sea por cuestión de principios. Además, recuerdo que cuando el programa ‘El Día Después’ era un programa en condiciones, y se votaba el mejor gol de la jornada, Roberto Martínez compitió con el famoso gol del Ronaldo, el fenómeno, en el Camp Nou ante el Deportivo, en el que, estando en el suelo, se levantó como un rayo y tras dejar atrás a la defensa gallega, logró el gol azulgrana. Otro jugador que me encantaba esa temporada era el mediocentro Castillo, con una calidad incuestionable, aunque nunca tuvo continuidad en el Almería. Recuerdo su partidazo en la impresionante victoria, 4 a 3, en el Juan Rojas, ante el Osasuna.
En este club de los incomprendidos podría incluir al delantero vasco Aiert, que venía de meter 14 goles en 17 partidos con el Zamora, pero que aquí no dio la talla. Tampoco nos funcionó en Segunda B un mediocentro rubio, con un peinado a lo Mendieta, llamado Fran Rivera, que en pretemporada había destapado el tarro de las esencias, pero ahí se quedó. Otro jugador incomprendido a todas luces fue el delantero húngaro Ferenc Horvath, con un historial goleador por media Europa y que fue uno de los primeros fichajes exóticos de Alfonso García. Casuco no le dio tampoco mucha bola y su aportación fue prácticamente nula. Julio Álvarez, injustamente vilipendiado por el hecho de ser el ojito derecho de Arconada, rozando la obsesión, también fue incomprendido en su única temporada como rojiblanco, aunque es mejor no remover más lo que sucedió entonces.
Otro incomprendido, pese a su salvador gol en el Colombino la temporada del esperpento, donde tuvimos a Fabri y Lorenzana merodeando por Almería, fue Raúl Lozano. Un jugador no exento de calidad ni de talla. Tampoco se quedaba corto en altura ni en cualidades Henok Goitom, un futbolista que ya entró con mal pie en el Almería por habernos rechazado en su día, a favor del Murcia de Lucas Alcaraz, y que, como en la mayoría de los casos anteriores, llegó en un mal momento al club (en su caso la temporada que se acabó descendiendo a Segunda) y tampoco fue usado de forma correcta por los distintos técnicos. Como ven un club selecto al que aun podría unir mas nombres, pero entonces no tendría hueco para hablar del más reciente de los incomprendidos.
Porque a falta de que el Almería lo anuncie de forma oficial, Teerasil Dangda ya es historia. Es curioso que nos tengamos que enterar por medio de su club tailandés y que nuestra entidad siga sin decir nada al respecto. Pero parece ser que el fichaje más mediático en la historia del Almería ya está haciendo las maletas. Un fichaje que al final ha sido más ruido que nueces y cuya rentabilidad, económica y deportiva, es nula, ya que parece que al romper el acuerdo de cesión hay que pagar una penalización. De la operación en sí, en cuanto a lo económico se refiere, conocemos poco, o más bien nada. Ni sabemos que ha gastado el Almería en este fichaje ni que ha sacado de él, salvo esa gira tailandesa y una legión de seguidores tailandeses indignados que, desde hace semanas, seguro que desean lo peor a nuestro club por no darle bola al héroe nacional. Supongo que, gira al margen, el presidente ha sacado algún beneficio que desconocemos, porque si no, no se entiende.
Sin embargo, tengo que reconocer que, pese a todo, yo sigo pensando que Mui, como ya escribí por aquí en pretemporada, tiene más que ofrecer de lo que se le ha visto. Y voy a ir más allá, ni Francisco ni JIM le han dado la oportunidad de jugar en su sitio que es segunda punta, detrás del delantero y nunca como referencia. Es un caso similar a Goitom, del que se esperaban goles cuando no era un goleador nato. En verano, en los bolos murcianos, yo vi, o quizás quise ver, un futbolista interesante, con calidad y movimientos, que se ofrecía a los compañeros. Quizás en pretemporada tenía confianza y esta fue diluyéndose cuan azucarillo conforme pasaban las semanas y caía en el ostracismo con Francisco.
La llegada de Juan Ignacio Martínez no mejoró mucho las cosas, y menos cuando ha llegado con la necesidad de sumar de tres en tres y no tiene tiempo de levantarle el ánimo a los deprimidos. Eso, unido a la necesidad de liberar plazas y dinero, por aquello del tope salarial, ha hecho que el club haya decidido devolver al tailandés antes de tiempo. Dangda, además, no puede permitirse tirarse un año en blanco, como bien señalaba Trujillo, ya que es la estrella del futbol de su país. Al final, nunca sabremos que podría haber ofrecido Teerasil en otras circunstancias, como tampoco sabremos que habría pasado si Roberto Nanni no se hubiera lesionado sospechosamente la temporada de Castro Santos en el banquillo. Lo que está claro es que estos jugadores, gusten o no, forman parte de la historia del futbol almeriense y algún loco como yo los seguirá recordando.
El club de los incomprendidos
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