Nuevo Tiralíneas de Raúl Piñeiro, sobre Fernando Soriano
Raúl Piñeiro · SportAlmería
Soriano, en una entrevista concedida a este medio · César Vargas
Uno de los personajes más legendarios y épicos de la extensa historia de España es, sin lugar a dudas, Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid Campeador. Cid vendría del árabe dialectal sīdi y significa señor. Mientras que campeador vendría a ser experto en batallas campales, tan habituales en la Edad Media. El Cantar del Mío Cid es una de las obras más destacadas de nuestra literatura y la leyenda sobre este personaje es tal que no han sido pocas las referencias y películas relacionadas con él, siendo quizás la más conocida la de Charlton Heston y Sophia Loren, con esa mítica escena del Cid, muerto, con una flecha clavada en el pecho, ganando batallas incluso siendo un cadáver. Tal era la figura del guerrero español. Cualquiera le tosía.
Si existe una figura parecida, salvando las distancias, en el mundo del fútbol, ese es, sin duda, Fernando Soriano, que tiene mucho de Cid (señor) y Campeador (experto en batallas campales), con una dilatada carrera a sus espaldas. El futbolista maño, Zaragocista de nacimiento y Almeriensista de adopción y seguramente de corazón, ya que sus vínculos con nuestra ciudad son cada vez más fuertes, a sus 35 años, puede presumir de haber logrado 4 ascensos a Primera: con el Recre de Alcaraz (2002), con su Zaragoza como hijo pródigo (2003) y dos con el Almería (2007 y 2013). También puede presumir de ser indiscutible en la mal llamada Liga de las Estrellas, pese a que su físico, que ha sido tradicionalmente su mejor arma, ya no es el que un día fue, algo lógico por otra parte dada su edad. Porque el Soriano del Recre, Zaragoza o el que llegó a Almería y logró el primer ascenso, era un mediocentro que abarcaba mucho terreno de juego, con una potencia admirable y una gran facilidad para llegar desde atrás y ver puerta.
Ya Paco Flores, en su día, quiso probar a Soriano en una posición similar a la que hoy desempeña en el Almería, por detrás del delantero, pero la cosa entonces salió rana y acabó poniéndolo al lado de Galca, formando un doble pivote que es uno de los mejores que recuerdo haber visto en el Almería. Salvo ese experimento, Soriano siempre fue considerado mediocentro. Su lesión el año anterior a la llegada de Unai, cuando Paco Flores lo exprimió hasta la extenuación, sin darle descanso, pudo marcar un antes y un después en su carrera. Pero no fue así. Regresó más fuerte si cabe, ya con Emery en el banquillo, e incluso logró un gol inolvidable, clave en el devenir de la temporada del ascenso, en el último suspiro, ante el Murcia. El gol lo tengo muy fresco en mi memoria. Balón de Gorka Larrea desde la frontal del área a la espalda de la defensa murciana. Allí, en el segundo palo, entrando desde atrás, aparecía Fernando Soriano para rematar y cruzar el balón ante la estatua de Antonio Notario y lograr uno de los goles más épicos que se han visto en el Mediterráneo.
Soriano seguiría siendo mediocentro en Primera, aunque no tuviera el papel protagonista que él demandaría. El distanciamiento con el presidente fue notorio y eso hizo que Soriano se fuera de año sabático a Osasuna. Muchos ven en esa salida una razón de peso para explicar el descenso del Almería a Segunda esa temporada, dado su poder en la caseta y en el terreno de juego, aunque yo creo que fueron otros pecados los que nos mandaron al hoyo. El caso es que tras ese año sin Soriano, el maño volvía a Almería, a cambio de un contrato por 3 temporadas. Pero el Soriano que volvió sería distinto. Volvería con más fuerza y poder si cabe, ya que lo hizo como el hijo pródigo, el que nunca se debió marchar, pero también lo hizo adelantando su posición en el campo, intentando tapar sus carencias físicas y explotar sus cualidades, como la buena colocación, la llegada y su pundonor, que sigue siendo su sello personal. Con Soriano en el campo el Almería recuperó la garra y la brega, aunque por el camino quedaron otros futbolistas.
Por ejemplo Henok Goitom, que siempre que jugaba por detrás de Ulloa formaba una dupla letal con el delantero argentino. La temporada siguiente, la de Gracia, el perjudicado fue Ulloa, que hoy asombra en la Premier League. En condiciones normales el pichichi argentino, con 29 goles, no habría sido discutido. Pero Gracia decidió apostar por Charles como 9 y poner por detrás a Soriano, dejando a Leo Ulloa en el banco. El resto de la historia ya la conocen. El año pasado la confección de la plantilla, ya fuera por déficit o por falta de compromiso de sus compañeros, le hizo imprescindible. Y este año, que tenemos a Thievy, Dangda y Quique, el maño sigue siendo un fijo. El tailandés ha dicho esta semana que no piensa rendirse y que quiere triunfar en el Almería. Yo pienso que condiciones tiene y creo fervientemente que podría formar una buena dupla con Hemed, pero…
La realidad es que Soriano juega un papel fundamental en la historia reciente de nuestro fútbol y es tal la Sorianodependencia que el día que falte el club sólo tendrá dos opciones: o se inventa uno nuevo o lo sigue poniendo aún retirado, a lo Cid Campeador. Porque sin Soriano la llevamos clara. O eso parece. O eso nos están dando a entender…
El Cid Campeador

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