lunes, 20 de enero de 2014

Maguregui murió con Almería en el alma

"El Magu murió con Almería en el alma porque allí fue muy feliz"
Palabras de Mari Carmen Iturri, Menchu, la viuda de Maguregui
Tony Fernández   [ La Voz de Almería ] Fotos: Familia Maguregui 


Menchu y maguregui en una concentración del Almería en el Hotel La Parra


Maguregui  posa con Iván e Iker en el césped del Franco Navarro

El magu era feliz viviendo en El Zapillo junto al mar


Su familia era feliz en un entorno muy sano y limpio


Comiendo con su gran amigo el presidente del Almería, Alfonso García Sánchez

“Con mamá, con mamá, quiero ir con mamá”. Decía Maguregui y allí unidos para siempre atendía a LA VOZ su viuda, Menchu, la otra mitad del Magu, esa parte de una vida que solo Dios pudo separar. Junto a la tumba de Maguregui y su mamá, mientras se decidía por la lápida, y con la entereza de siempre, Mari Carmen Iturri,Menchu, hablaba de José María Maguregui, un mito para el fútbol almeriense que nos dejó.

Una gran familia
“Almería siempre estaba presente para nosotros, puedes decir que era nuestra segunda casa”. Aquí vivieron y conocieron otra forma de ser y a otras gentes. Menchu y Maguregui siempre serán uno. Él, veinte años mayor, “podía estar discutiendo mañana, tarde y noche pero al entrar al dormitorio éramos uno. Con nuestros hijos a los que adoraba”. Todos dicen que Menchu era tanto como el Magu y ahora lo aclara: “Mira, Magu, tenía un balón como el que tiene un juguete. Él si salía con los amigos se olvidaba de volver y tuve yo que ponerle una disciplina que le vino muy bien en su carrera. Conmigo no salía a la calle sin haber dormido ocho horas”. Aclarado este tema vamos a una familia “normal, nos casamos por la Iglesia en Begoña, tuvimos dos hijos, fuimos felices y hasta el último de sus días me decía, Menchu te quiero. Luego veía en mí a su madre y... se marchó”.

Época maravillosa 
La viuda de Maguregui es una empresaria disciplinada con ayuda de su hijo Ivan (calcado al Magu) que le lleva los negocios. Ellos, “están en todas nuestras fotos de felicidad en una etapa inolvidable en Almería. Todavía guardo los coches que me regaló allí”. La vida en Almería era más tranquila y “con Alfonso el presidente se llevaba de maravilla. Jose muy serio y Alfonso siempre de cachondeo. Se entendían con la mirada y me decía  tengo un presidente que es un cabrón pero buena persona”.
Los dos matrimonios entablaron una relación de amistad y “con Angelines y Alfonso íbamos a Berja y ellos venían a Bilbao”. Sabe todos los secretos del ascenso a Primera porque “yo iba a la sede del Almería a cobrar y le decía al presidente que me llevaba todo el dinero. Él siempre me decía que se lo daría al Magu”. Así las familias se iban uniendo en El Zapillo “ese barrio donde fuimos tan felices, donde crecieron nuestros hijos que nacieron en Bilbao pero cuando les hablas de Almería se emocionan”.

Llegó al corazón 
Cuando el sábado 11 el Almería saltó a San Mamés con las camisetas en recuerdo a Maguregui “me llegó al corazón, ha sido muy comentado en Bilbao este bonito detalle y se lo quiero agradecer a todos los almerienses”. El corazón de Menchu es fuerte. Nacida en Munguía dio su vida a una estrella del fútbol para formar un hogar. Crear una familia y “ser lo que hoy somos. Nos casamos en 1974 y fuímos novios la tira de años. Ha merecido la pena”.
Maguregui veía a su madre en Menchu. Su mente estaba llena de amor. Hoy descansa con mamá y su viuda aprende a vivir sin José María pero “volveré a Almería. Iré a ver a Alfonso y Angelines y me tomaré un café contigo”. Pero esto no acaba aquí: “dile a toda Almería lo que la ha querido Maguregui con el alma”.
“Estaba muy bien y planeaba viajes para cuando llegara el buen tiempo. El último fue para Almería y se lo dijo a sus hijos mientras la cena de Nochebuena”. Nadie podía imaginar que esta iba a ser la  última cena de una estrella del fútbol que brillaba con toda su familia reunida. “Nos dijo que tenía muchas ganas de bajar para Almería y se encontraba bien para poder seguir viajando”. Para su inseparable, Menchu, esa iba a ser la última Nochebuena con Jose María Maguregui, una estrella del fútbol y una persona irrepetible, “siempre cercana, cariñosa, pendiente de sus hijos y viviendo a su Athletic como a todos los equipos donde trabajó. Ha sido muy bueno y muy querido por todos, Jose Mari era muy buena gente”.
Nadie como ella para hablar de Maguregui, fueron 47 años juntos y mil anécdotas que contar de una vida ligada al fútbol, tanto como aquel entrenador de la Agrupación. Toda la familia echa de menos a Maguregui y en Bilbao su muerte ha sido muy comentada, pero los que estuvieron en su última cena ahora tienen un vacío tan grande que no se adaptan a vivir sin él, sobre todo Menchu.

Un Mercedes 
La conocí en un descapotable de dos puertas que “me regaló Jose Mari para que no le regañara en temas de fútbol y, claro, le dije que para qué queríamos dos Mercedes en casa”. Una mujer muy guapa en aquel ‘bólido’ no pasaba inadvertida por Almería. Menchu formó siempre parte de nuestras vidas por su belleza natural.
"El Magu murió con Almería en el alma porque allí fue muy feliz"

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