Bernardo Hernández supervisa la ropa de entrenamiento
La concentración de un equipo de fútbol en pretemporada, da para mucho; tanto, que se tiene que llevar la "casa" a cuestas para poder entrenar de la forma más idónea. Los complejos a los que acuden tienen todo lo necesario para poder trabajar durante varias semanas, pero no disponen de todo. Buena prueba de ello es que el equipaje de la UD Almería viajar a Desert Springs es de 1.000 kilos de peso y fue trasladado en el autobús del equipo y una furgoneta. El encargado de todo este tema es Bernardo Hernández, el utillero del conjunto almeriense, que con sus ayudantes realizan su pretemporada particular.
Pedro Montoya, Juan Ventaja, Bernardo Hernández y Federico Ventaja en Desert Springs
Se trata de Pedro Montoya, y de Federico y Juan Ventaja, sin los que Bernardo Hernández no podría atender todas las necesidades que se requieren en este tipo de concentraciones, sobre todo al realizarse fuera de las instalaciones habituales de entrenamiento y durar entre diez y quince días, aproximadamente. Tanto en la primera fase del stage del Almería, como en el segundo, que se desarrolla durante esta semana, los rojiblancos se han llevado, como decíamos, una tonelada en material deportivo, como ropa de entrenamiento, de paseo, botas, balones, pesas, picas y demás utensilios que sirven para llevar a cabo los entrenamientos.
La UD Almería dispone en su lugar de concentración de varias dependencias para dejar este material, como un apartamento para la ropa de entrenamiento y de paseo que cada día se entrega a los futbolistas y cuadro técnico de la plantilla. Cada vez que el equipo sale a entrenar al campo de futbol de la urbanización para llevar a cabo una sesión preparatoria se desplaza el material necesario para poder trabajar. Son muchos kilos que hay que desplazar.
Por lo que respecta a la ropa, antes de cada sesión de entrenamiento, ésta tiene que estar preparada, limpia y doblada para que los jugadores e integrates del cuadro técnico las recojan para su uso. Luego, hay que tener otro juego por componente de la expedición para la sesión vespertina y paralelamente ir lavando la de la mañana. Es una tarea complicada e intensa, y que tiene una gran importancia para que todo transcurra con normalidad en la concentración. Y sin olvidar que cada día hay que limpiar a conciencia las botas de los futbolistas, entre otros menesteres.
Son detalles que pueden pasar desapercibidos muchos, como también el hecho de que los jugadores suelen consumir cada día de entrenamiento más de 140 litros de líquido entre agua y bebidas isotónicas, ya que el esfuerzo que se realiza es grande, al margen de que el calor también aporta lo suyo en este sentido.


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