lunes, 4 de enero de 2016

Gianfranco salva lo que el ataque falla

Estévez se estrena cambiando a mejor la actitud del equipo, pero no logra mejorar ni la puntería ni las faltas de concentración en la defensa Hicham y Guirao, en sendos manos a manos, tuvieron el gol de la victoria

PABLO LAYNEZ | ACTUALIZADO 04.01.2016 - 05:02



Hicham se lamenta después de disparar al muñeco cuando tenía toda la portería para él para hacer el segundo.



Si en el fútbol se viviera de sensaciones, el filial iba a salir de abajo. El de ayer no fue el equipo triste y ramplón del que Miguel Rivera no consiguió sacar más tajada, pese a que al malagueño no le faltaron ganas ni trabajo. La llegada de Estévez provocó que los rojiblancos se pusieran las pilas, era necesaria una mentalidad nueva puesto que tristemente el vestuario se había dejado ir.



Se notó de inicio. No habían pasado ni diez minutos cuando el filial ya había conseguido adelantarse en el marcador, merced a una buena internada de Pérez y al oportunismo del que suele hacer gala Hicham cuando está inspirado, y acto seguido Azeez pudo poner más tierra de por medio si llega a conectar un buen disparo desde la frontal del área. Los rojiblancos seguían siendo el mismo conjunto que se hundía en el pozo antes de la Navidad, sin un solo fichaje, ayer la actitud hizo olvidar el último puesto. El Mérida tan sólo conseguía llegar gracias a la indiscutible calidad de sus dos puntas, un Troiteiro al que la categoría le queda chica y un Pedro Conde alto, corpulento y peleón que no le vendría nada mal al primer equipo rojiblanco.



La primera parte era tranquila, con más control emeritense de la zona ancha pero más llegada rojiblanca gracias a la velocidad de Pérez, que desbordaba una y otra vez a su par. Tan sólo los clásicos fallos en la entrega de Joaquín, infalible en el pase fácil, pero que suele perder cuando busca entre líneas, hicieron que Giafranco tuviera que actuar. Una buena manopla del meta evitó el empate de Conde pasada la media hora. Respondió rápidamente el Almería B con una falta chutada un tanto centrada por Josema, un central que promete ser el próximo canterano en llegar, y un disparo desde la frontal de Pérez que se perdió escorado.



Con poca emoción acabó el primer acto, el segundo iba a ser distinto y comenzó con la anécdota del partido: Hicham y Pérez saltaron con el dorsal número 11, lo que hizo al colegiado parar el partido para hacerle cambiar de camiseta al marroquí. El Mérida aprovechó esa superioridad momentánea, puesto que los utilleros tuvieron que ir hasta los vestuarios del estadio principal [el sinsentido de jugar en un trozo de césped que sirve para entrenar], y Conde rozó el empate. El ariete le ganó la posición a Josema, que reaccionó a tiempo y se lanzó a los pies del ariete cuando iba a encañonar a Gianfranco.



De nuevo once contra once, los rojiblancos se quitaron de encima el agobio visitante. Azeez casi marca un gol olímpico a los 52 minutos y en la siguiente jugada Charlie chutó al larguero. La sentencia del choque parecía cerca, pero no hay que engañarse, el filial está abajo por méritos propios. Así, el omnipresente Conde estuvo a punto de hacer el empate con un tiro que se estrella en el cuerpo de Charlie, pero tan sólo segundos después, tras una clara falta a Pastor que el árbitro no señaló porque el canterano no se tiró, los protagonistas anteriores volvieron a intervenir. Balón colgado a Conde, que controla presionado por Charlie, pero éste se queda quieto pidiendo algo antirreglamentario al árbitro. El ariete se aprovecha de la bisoñez del rojiblanco y bate a Gianfranco. El tiro iba tan flojo que si Charlie en vez de quedarse protestando hubiera ido a sacarlo, le hubiera dado tiempo. Ante el asombro de todos, se quedó petrificado.





Faltaban 20 minutos y todo el mundo esperaba que el Mérida se atreviese a ir a por la victoria ante un filial tocado. Sin embargo, los de Estévez fueron valientes y propiciaron dos manos a manos en la recta final del choque, pero Hicham se encontró con el meta y Guirao con el larguero. La afición se tiraba de los pelos, no se creían cómo los goleadores pueden fallar ocasiones así. Dos puntos se iban a escapar... y gracias, puesto que en el añadido Conde chutó también al palo y en el rechace, el mismo delantero se encontró con la mano salvadora de Gianfranco.

Gianfranco salva lo que el ataque falla

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