Escrito por Javi Salvador / Sportalmeria
El Almería peleó un encuentro que se puso muy cuesta arriba · Foto: UD Almería
“Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. (…) En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos, exibe a sus divinidades. (…) Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.” Eduardo Galeano
Era una final no final. Final porque cada punto es vida. No final porque no conseguir los tres no era morir. Uno hubiese arreglado poco. El resultado: un equipo salvado y otro con ese sueño semiutópico tan realista como el fútbol mismo. El Almería perdió en Vallecas ante un Rayo que celebró la permanencia gracias a los dos goles de Amaya y Miku en un encuentro no exento de polémica.
Las sensaciones volvieron a ser mejores que el resultado. Una hora de actividad futbolística no compensó la primera media de ausencia. Corría el minuto 22 en el marcador del Estadio Municipal de Vallecas. Un córner sacado en corto acabó en las botas de Zé Castro en la banda derecha a altura de tres cuartos de campo. El central la colgó al área y el central, el otro, lo remató. Amaya apareció completamente solo en el segundo palo para batir a Rubén con un cabezazo picado.
El Almería pagaba la insuficiente intensidad mostrada en la primera media hora de choque. Los de Sergi, contagiados por el ritmo de un rival sin ninguna presión, se amansaron en la tranquilidad , depositando en Thievy prácticamente toda la actividad ofensiva. El técnico catalán no varió en su planteamiento del choque respecto al Granada, exceptuando el cambio del lesionado Soriano por Azeez, lo que adelantó a Thomas a la media punta. El exceso de relajación no se trasladó en preocupación hasta dos minutos antes del 1-0, cuando Trashorras protagonizó la primera ocasión rayista del encuentro con un disparo dentro del área que repelió el exvallecano Rubén.
El descanso cambió los ánimos a los almerienses. El inicio de la segunda mitad olía a empate. Más agresividad, más presión, mejor distribución de balón y, como consecuencia, más presencia ofensiva.
Con esta presencia ofensiva llegaron las acciones polémicas. El colegiado Gil Manzano pasaría a convertirse en un buzón de quejas con mayor o menor fundamento. Dubarbier y Thievy reclamaron dos penaltis en los que el árbitro pudo haberse ido a los once metros sin cargo de conciencia.
Este segundo periodo arrancó con la sustitución de Wellington Silva a los cuatro minutos en lo que fue el partido menos fuerte del brasileño con la elástica rojiblanca. Sin embargo, esta ausencia o la actitud del colegiado no serían los determinantes de que la Unión Deportiva no encontrase el gol; más tendría que ver el meta local Toño. Tras un barullo en el área Thievy enganchó un disparo envenenado con destino igualador. El portero rayista decidió que el 0 no se iba a mover del marcador visitante y exhibió unos reflejos propios de su caché. Zongo más tarde también se encontró con Toño tras un gran remate de cabeza. Estas fueron las opciones almerienses.
En la otra portería Rubén reclamó protagonismo en el encuentro. Primero paró un disparo prácticamente a bocajarro de Embarba. El rechace se lo encontró Bueno, que remató a escasos metros de la línea de gol encontrándose con las manos del meta rojiblanco primero y de Dubarbier después. Gil Manzano no lo vio y el encuentro continuó como si nada hubiera pasado.
Un mano a mano de Manucho frente a Rubén pudo haber dejado sentenciado el partido en el 82' de no ser por otra gran intervención del portero almeriense, quien poco después chafó otra ocasión de Pozuelo que acabó escorándose demasiado como para encontrar el gol. A la tercera no pudo hacer nada. Kakuta firmó una gran jugada individual adentrándose por el perfil derecho del área y encarando al meta. Ahí la picó para que Miku, en posible fuera de juego, marcase la sentencia. Era el 89' y se acababa el encuentro. El Rayo conseguía la permanencia. El Almería la seguirá peleando desde fuera de los puestos de descenso, a expensas todavía de la sanción de tres puntos de la FIFA.
RAYO VALLECANO: Toño; Tito, Zé Castro, Amaya, Nacho; Fatau (Jozabed 50'), Trashorras; Kakuta, Bueno (Miku 65'), Embarba (Pozuelo 76') y Manucho.
UD ALMERÍA: Rubén; Ximo Navarro, Dos Santos, Trujillo, Dubarbier (Hemed 73'); Azeez (Edgar, 65'), Thomas; Wellington (Jonathan 49'), Corona, Espinosa; y Thievy.
ÁRBITRO: Jesús Gil Manzano. Amonestó a Tito del Rayo Vallecano y a Dubarbier y Espinosa del Almería.
GOLES: 1-0 Amaya 22'; 2-0 Miku 89'.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada de Liga de Primera División, disputado en el Estadio de Vallecas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario